Los golpes de abril


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Mirando el mar desde una cabaña en Santa Marianita, los pelícanos planeando su aparente calma, ese azul que solo es posible con el sol sin nubes, me di cuenta de que a mi espíritu todo le llegaba en escala de grises. Es la tragedia el monstruo que otra vez nos roba el mes de abril, esta vez con otra cabeza, la más fiera.

Hace dos años el terremoto de 7.8 (Richter) llegó como un ladrón en la noche, y ya no fuimos, ni seremos los mismos. Entre los escombros, la muerte, las sirenas enloquecidas, las humanas lágrimas y el larguísimo llanto de los animales, el terror se alzaba . ¿A qué hora amanece? Y  las súplicas, los reclamos, la negación,  estaban dirigidos a la naturaleza, a Dios como tirano y amo de los milagros.

Recuerdo los tiempos de tallerista de teatro y de literatura, las lecciones sobre los tipos de conflicto: hombre contra hombre, hombre contra naturaleza, hombre contra sociedad, hombre contra sí mismo, hombre contra tecnología. En ese querer explicarse la catástrofe se escuchaba decir, o decirse, “es como si nos hubiera caído una bomba”, “Tarqui, Pedernales, el centro de Portoviejo, parecen escenas de películas bélicas”, “¿es esta la desolación de una guerra?”.  Y la respuesta llegaba como una flecha. ¡Eso, debe ser peor!  Peor,  porque después de que se abre la tierra no eclosiona el odio, el deseo de venganza,  no hay un enemigo semejante, porque en circunstancias extremas o encuentras a Dios o te decepcionas de él, o te afirmas en tu creencia o en tu ateísmo.

Hoy que el dolor otra vez nos reúne, y ofrece en medio del gris su preciosa flor de la solidaridad, pienso en Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra. Pido perdón a sus almas por la maldad, por la apatía, por las malas decisiones de los gobiernos, por la miseria política, por la ignorancia y por esos sentimientos y emociones destructivas que nos crecen en el pecho como espinosos ceibos, porque estamos dolidos, indignados, porque esta vez el conflicto no es contra la naturaleza, porque con ustedes también nos mataron.

Mi madre despertó gritando, soñó que alguien le ponía una funda en la cabeza. El monstruo llegó hasta la casita de campo de una señora que no tiene redes sociales. Trato de calmarla por teléfono diciendo que son los efectos de este tiempo turbio, que también tengo pesadillas, que a las tres de la mañana en Twitter más de uno reporta el mismo problema, cierro  la llamada y lloro.  Después del terremoto costó mucho volver a dormir de largo. ¡La psique es también una zona cero! La psique es también una zona de guerra.

Confieso que nos desconcertó la apatía de los colegas manabitas, cuando organizamos un plantón para unirnos desde Manta al grito #NosFaltan3 #Vivoslosqueremos. No lo concebía después de que en las horas más duras, Manabí recibió tanto amor, tanta solidaridad del país y del mundo.  Entendimos con los que llegaron que esto se trata de convicción, de conciencia.  Por eso, escuchar  en la Plaza Grande  que “por el Paúl, por Efraín y por el Javier nadie se cansa”, arma y desarma, desgarra, eleva, conecta. Gracias por despertar y enseñarnos al país.

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En este día en que recordamos a los 663 muertos, en que quienes perdieron a un miembro de la familia, amigo o compañero de trabajo en el terremoto, podrán llevar una flor, visitar una tumba, elevo los latidos de mi corazón, ese rezo sincero, para acompañar a los familiares de Efraín, Paul y Javier. Abrazo a los colegas de El Comercio y a todos los que sienten como propia esta pérdida a manos de narcotraficantes, los acompaño en la espera de los cuerpos, porque el secuestro no ha terminado.

Toda la solidaridad a quienes lloran a los cuatro marinos víctimas del atentado en Mataje, por lo que sucedió con ellos, por los problemas que enfrenta Esmeraldas en la zona fronteriza, es que el equipo periodístico de El Comercio se adentró en el lugar. Es triste, es vil, que se trate de usar su memoria para descalificar el duelo, el grito de justicia, de libertad de quienes en el Ecuador queremos transparencia, seguridad,  paz.

Que nunca más tengamos que llorar a periodistas, a militares, que la vida de ciudadanos como Marcelo Muñoz, que lleva cuatro años secuestrado, importe. ¿A alguien le queda duda de que la prensa es necesaria?

El 16 de abril de 2016, Manabí no fue la única afectada por el sismo. Esmeraldas también sufrió, Esmeraldas, la olvidada,  sigue temblando  Que la luz de la razón, de la consciencia, sea más poderosa. Que el monstruo no nos venza.

 

 

 

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Acerca de dianazavalar

Escritora. Cronista freelance- editora. Autora de los libros de relatos Carne Tierna y otros Platos y Breve(r)dades. La Sofía es su librería personal abierta al trueque y a la venta. Fue reportera de los diarios ecuatorianos La Marea, reportera y editora de La Hora (regional Manabí) Ha colaborado con Mar Abierto, Mundo Hispano, SOHO - Ecuador, Mundo Diners, Buen Viaje.
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