El gran desconocido


Manta. Sus lentes, su libro y su lápiz de bronce los robó el olvido. De vez en cuando un pájaro caga su figura negra, todos los días alguien se le arrima a descansar y decenas se sientan en su mismo banquillo, de espaldas a servirse el almuerzo en esas mesas ubicadas en el paseo que lleva el nombre de su hermano: José María Egas.
Le pregunto a un grupo de muchachas – lucen la camiseta de la operadora telefónica que se jacta de que si no estás con ella no estás en nada 1 – la identidad de los tres monumentos y se ríen para decir que no saben.
Ninguno de los comensales sabe quién es quién. Las placas que están a los pies de los monumentos señalan Ruperto Mena, autor de la música del himno a Manta, José María Egas y Miguel Augusto Egas (POETAS).
Ruperto Mena tiene al frente a su familia, en la casona regenerada con apoyo del Municipio vive su sobrino Pedro Alberto Mena junto a su esposa y sus hijas. En esa vivienda nació y murió el compositor.
Pedro Mena cuenta que no conoció a los hermanos Egas, ni tampoco lo que escribieron, pero sabe que habitaron un ‘poquito más allá’, en la casa que destruyeron para levantar el edificio donde funciona la Cooperativa de Ahorro y Crédito 15 de Abril.
José María Egas está en medio de dos ilustres, a él también le robaron su libro; tal vez para fundir el bronce y conseguir unos centavos con los que seguramente no compraron un libro. El robo fue peor para su hermano; usurparon sus poemas cuando escribió la primera versión del Zaguán de Aluminio y los versos perdidos aparecieron luego firmados por otro autor.
Vuelvo a mirar la placa que dice Miguel Augusto Egas POETA y pienso en que se firmaba Hugo Mayo porque decía “Miguel Augusto Egas no ha escrito nada”.

“Soy Hugo Mayo, un poeta distinto
Soy a mi manera
-Como temo intoxicaros, olvidad que soy poeta
Les permito llamarme como quieran”.

Adoptó este seudónimo por su admiración al francés Víctor Hugo y lo combinó con Mayo, el mes en que todo brota y florece en Europa. Fue un vanguardista tildado de loco por “torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje”. “En mi patria sí. Indudablemente. En Quito alguien escribió que andaba un loco suelto por las calles de Guayaquil y que debían llevárselo al manicomio”, declaró una vez el mantense que se carteó con los más destacados poetas de la vanguardia europea y latinoamericana de los años 20: Paul Eluard, Vicente Huidobro, Jorge Luis Borges.
Él en su revista Motocicleta que echó a correr en 1924 mostró las propuestas de los movimientos literarios de la época: Vallejo, Neruda, Aragón, Tzara, Cocteau, entre otros.
Su hermano José María escribió para la época y por eso fue coronado: “Ingenuamente pones en tu balcón florido/ la nota más romántica de esta tarde de lluvia”, estos versos del poema Invernal fueron hasta musicalizados por Nicasio Safadi. Pero Hugo Mayo era un adelantado y con dignidad vivió en solitario ese otro tiempo.

“Al mundo llegué, según mis padres, en día domingo,
cuando apenas el alba se pintaba
Noviembre 24 señalaba el calendario
Mi cuna: un fondeadero; Manta
Manta entonces era pequeña paupérrima
Hoy, puerto con rompeolas, ciudad que maravilla,
aunque le pese a cualquier otro puerto”.

Hugo Mayo sigue siendo el gran desconocido. Los que con ingenio miraron el piso cuando pregunté ¿saben quién es?, leyeron la placa y dijeron “un poeta que por los apellidos debe ser hermano de José María que debió ser mejor porque este callejón que pisamos lleva su nombre”.
En las noches ni siquiera tiene luz, una carpa para proteger del sol a los comensales del restaurante lo mantiene en la oscuridad. Al verlo sentado muy cerca de su hermano pienso en si alguna vez imaginó que tendría un monumento en ese callejón que conduce a la casa inexistente. Pienso en qué se dirían los tres; porque Ruperto y Miguel Augusto miran a José María Egas el poeta coronado de Manta.

“Con mi hermano -siempre como un puño-
jugábamos, en el pasadizo que lleva tu cocina,
Con balandros de papel, a las regatas,
en una tina de lavado
-Mi padre fue piloto de esos barcos-
otras veces, perseguíamos a Titina,
una gata, tirándole la cola;
pero su fin nos atacó de susto
y fracasaron nuestras niñadas”.

“Los contemporáneos de Hugo Mayo no supieron interpretar ni leer los postulados de este poeta que vivió un tiempo en que nuestra literatura aún no se había sacudido de formas y lenguajes artificiosos, además de terribles prácticas de hipocresía”, reseña Raúl Serrano, en el prólogo de la antología de Hugo Mayo editada por la Casa de la Cultura Benjamín Carrión.

En su placa se resalta que nació en 1897, pero hay biógrafos que aseguran que fue en 1898 y otros que en 1896. La mayor parte de su vida la pasó en Guayaquil. Esa ciudad que “cuando revientan las nubes el agua vaga en sus calles”. Allá murió a la medianoche sin saber si ya era 5 de abril de 1988.
Escribía en cualquier papel y con lápiz, sus poemas los guardaba en una funda de papel. Tras su muerte unos albañiles, que realizaron obras en la casa de su hijo, vieron la funda y tiraron a la basura sus originales. Hugo Mayo nació en Manta y está sentado en el olvido sin lápiz ni papel.

Adicional
– Los poemas de Hugo Mayo están dispersos en revistas extranjeras de la literatura vanguardista: “Poliedro”, “Greda”, “Cervantes”, “Creación”, “Ultra”, “Tableros”, “El Camino”, “Circunvalación”.

-En 1.930 publicó en el periódico “El Espectador” de Guayaquil un Cartel escrito cargado de errores para llamar la atención, identificándose con la sensibilidad de las clases desposeídas, mayormente incultas o analfabetas.

– En 1.984 fue declarado “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
1 Referencia del slogan de la operadora telefónica Porta, que en este 2011 se convirtió en Ecuador, a CLARO “Si no estás en Porta no estás en Nada”.
Publicada en La Hora -Manabí, el 1 de febrero de 2009.

Actualmente el pasaje José María Egas se encuentra en remodelación, otras referencias como las del edificio de la Cooperativa 15 de Abril perdieron vigencia, así es el tiempo.

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Acerca de dianazavalar

Escritora. Cronista freelance- editora. Autora de los libros de relatos Carne Tierna y otros Platos y Breve(r)dades. La Sofía es su librería personal abierta al trueque y a la venta. Fue reportera de los diarios ecuatorianos La Marea, reportera y editora de La Hora (regional Manabí) Ha colaborado con Mar Abierto, Mundo Hispano, SOHO - Ecuador, Mundo Diners, Buen Viaje.
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4 respuestas a El gran desconocido

  1. Gustavo dijo:

    Si decían que un loco andaba suelto, estaban en lo cierto, a la manera en que lo dijo otra “loca” en tierras catalanas:

    “La poesía es vecina de la locura, pero como es sólo poesía… no te encierran”.

    Referencia en: http://victoramela.com/2011/03/la-contra-la-vanguardia-princesa-inca-poeta-sonadora-psiquiatrizada/

  2. Carlos Molina dijo:

    Lindo tu trabajo Diana.. felicidades!

  3. Franklin Briones dijo:

    Me gusta lo que dices y cómo lo dices… Muy buen trabajo.

  4. Carlos dijo:

    El bronce, ni eso queda en el callejón del olvido

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