La madre de los Jaramillo


Mataron a su esposo y María de los Ángeles Mera estaba embarazada. Entre las ‘razones’ que buscó para explicar la muerte del padre de sus 12 hijos encontró un lío de faldas. Esa muerte, ocurrida 18 años antes, fue el principio de un dolor que no acaba. Por estos días María llora al tercer hijo que le quitó el hampa. A Julio Alfredo Jaramillo lo quebraron el pasado 26 de abril.

“Estaba en mi puesto de venta de morcillas y al no ver a mi hijo en el Mercado de Tarqui (Manta) empecé a preguntar si lo habían visto. Después me enteré de que estaba grave en el hospital”.. Julio había salido de la cárcel hace tres meses, el tiempo fue corto para amarlo en libertad.

A los hermanos Carlos Enrique y Pedro Jorge Jaramillo los mataron en la ‘subidita’ de la ciudadela 15 de Abril, a pocos metros de su casa, en el mismo lugar en que asesinaron al padre.

***

María nació en el sitio Visquije (cantón Santa Ana), allá se enamoró de Jaramillo y tuvo tres hijos. Juntos emigraron a Manta. No estudió porque en su pueblo para educarse había que conseguir un maestro y llevarlo en caballo. Para que sus hijos fueran a la escuela se jugó la confianza de su esposo. “Yo le decía a mi viejo que la profesora necesitaba que le ayudaran a barrer, en ese tiempo mis niños tomaban clases”.

Recuerda que tras el asesinato de su esposo sus hijos empezaron a portar armas, pero que “si no los buscan” son gente tranquila, que no se meten con nadie.

María tiene 62 años, nueve hijos, 35 nietos y siete biznietos. Le duele que 13 de sus nietos crezcan sin padre. Que no sea la mano de Dios la que los deje huérfanos. El suicidio es una salida que ha pensado varias veces. María ya no aguanta tantos golpes. Asegura que se sofoca cuando cae uno de los suyos, que su corazón es el primero en avisarle, después suena el teléfono. “Cuando me enfermo siento que mi esposo y mis hijos llegan a sentarse en la cama. Quiero que esta vida acabe pronto”.

La elaboración de morcillas que aprendió de su abuela es lo que hasta ahora no la ha dejado ‘morir de hambre’ ni de tristeza. Vendiendo morcillas logró criar a sus hijos. El bullicio del mercado de Tarqui, el diálogo con los comerciantes y los clientes es su forma de no pensar en su cruz. El trabajo le ayuda a evadir.

María no tiene a su madre viva. Hoy espera el abrazo de los hijos que aún respiran la calle, desea que la visiten quienes “al hacerse de compromiso”  se alejaron del hogar. Ella visitará solo a los que ya no pueden volver, estará puntualita en esa estación blanca que llamamos cementerio.

Manta- Ecuador, mayo de 2008

Esta historia la escribí para el suplemento especial del Día de la Madre, pero el diario La Hora (Manabí) decidió no publicarlo. Las otras historias de mujeres empresarias, exitosas sí se publicaron. Desde entonces , aunque no fue mi culpa, siento que tengo una deuda con la madre de los Jaramillo.

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Acerca de dianazavalar

Escritora. Cronista freelance- editora. Autora de los libros de relatos Carne Tierna y otros Platos y Breve(r)dades. La Sofía es su librería personal abierta al trueque y a la venta. Fue reportera de los diarios ecuatorianos La Marea, reportera y editora de La Hora (regional Manabí) Ha colaborado con Mar Abierto, Mundo Hispano, SOHO - Ecuador, Mundo Diners, Buen Viaje.
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