La ruina del vientre sacudido


Como ven, de a poco estoy regresando al blog.  En este intento de ponerme al día incluiré textos que no son tan nuevos,  pero que ningún pero de tiempo impedirá compartir.  El que sigue lo leí en la presentación del libro del poeta manaba Alexis Cuzme, quien es además periodista, editor y bloguero. La ruina del vientre sacudido salió de los escombros que dejó el terremoto el 16 de abril de 2016, y que difícilmente olvidaremos.

Presentando La ruina del vientre sacudido. Foto de Isaac Vélez. Tomada de Ciudad Hecatombe.

“Los pies en la tierra”

decimos para alabar la cordura,

el sentido de la realidad.

Y de repente

el suelo se echa a andar,

no hay amparo:

todo lo que era firme se viene abajo”.

José Emilio Pacheco.

Ese venirse abajo, ese perder el piso que te sostiene, es lo que nos desquicia, lo que nos hace conscientes de que nada es seguro, ni el suelo que pisas. Y se hace la tiniebla. Es cuando la voz lírica, cito, “parte y regresa a la demencia negra”.

“Entiéndeme oscuridad,

En ti perdura un tiempo detenido.

En ti la hora se derritió

En ti yazco perdido de mí mismo”.

La oscuridad, es la tabla y el telón de fondo de cada puesta en escena del verbo de Alexis Cuzme, y lo digo con la certeza de quien ha compartido jornadas desde el pregrado, la pasantía, el trabajo editorial, y el postgrado. Aquí la oscuridad vuelve una y otra vez en sus múltiples significantes, es el ave hermosa que picotea desde las 18:58. Entumecido en ella es donde el personaje que ha descendido saborea la vida, es donde se vuelve un latido furioso, donde inventa realidades, diciéndose que cambiará, queriendo mutar en gusano fosforescente. Es allí donde florece la ruina del vientre sacudido.

En los versos de Alexis Cuzme reconozco fragmentos de historias que leí en los periódicos, que vi en la televisión, que recogí en mi trabajo como cronista freelance. La voz lírica las hace suyas, no es el espectador, no es el lector, es su pellejo bajo la losa, es su lengua la que siente, cito: “toda la sed retenida de mis años”, es quien bebe su propia descomposición.

Un ser insoportablemente despierto, en un sepulcro de cemento, nos habla. Allí su identidad se pierde, lo que hay es lo que él llama un revoltijo de nombres. Su nombre es Auxilio ¿Cuántos auxilios gritaron en la noche aquella? Logra transmitir su angustia en ese grito que muere falto de aire, de fuerzas. El ritmo del poema es el ritmo de la desesperación. Es descarga y es pausa.

a-u-x-i-l-i-o

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a-u-x-i-

a-u-x

a-u

a

“No hinques mis ojos, niño de sangre y lodo

Entrégate a un rincón y juega con tus delirios”

Me detengo en este verso y siento la aproximación de esos dedos, mi cuerpo y mi alma estremecidos imaginan que, en la negrura, lo último que viste niño fueron los ojos de un superhéroe, quizá los luminosos del murciélago, alguien que te cubrió con la capa de la fantasía y con el que hiciste el gran escape. Perdón, ¡cuán insoportable es la realidad! Grondin dice que “en toda interpretación es la concepción de nosotros mismos lo que se encuentra enriquecido”. Y cuando Alexis Cuzme declara que este trabajo es una purga interna y personal, que le sirvió para purgar todo el horror consumido, pues no queda más que reconocer que en la lectura, relectura y en la presentación que hago en este momento, está mi purga. Y no solo del terremoto de 7.8 grados, sino de cada catástrofe que me ha sobrevenido, y que el sismo del 16 de abril no ha hecho más que mostrar la fragilidad, las falsas bases, los pilares debilitados.

“Soy

el

escombro

que

no

quiere

reconocerse

el pedazo que no volverá

a amarse”

Las isotopías de este poema son la oscuridad, la muerte y la desolación. Hay imágenes que no me puedo sacar de la mente. Escucho ese timbre que sigue oprimido por un dedo sin dueño. Preguntas que se clavan ¿Cuántas posiciones ensaya la muerte?, la muerte que huele a diluyente, la que pasó de largo ante un hombre que tres décadas después recordó una técnica de yoga.

La-ruina-del-vientre-sacudido-PORTADA

En la ruina del vientre sacudido asisto a la contemplación (cito) “de los bloques lloriqueantes: lágrimas de cemento y hierro”. Solo en la poesía se es capaz de un encuentro con la sustancia. En una entrevista, Lezama Lima declaró “Yo creo que la maravilla del poema es que llega a crear un cuerpo, una sustancia resistente enclavada entre una metáfora, que avanza creando infinitas conexiones, y una imagen final que asegura la pervivencia de esa sustancia, de esa poiesis”.

La literatura sobre catástrofes es necesaria, y así ha sido desde siempre (una gran muestra está en las tragedias naturales bíblicas). Autores como Ovidio, Voltaire, Gaspar de Villarroel, William James, Goethe y tantos otros plasmaron en sus obras sobre la devastación que provocan los terremotos. El poeta y ensayista japonés Kamo no Chomei escribió sobre el potente sismo de 1185: “Si los hombres hubieran sido dragones se habrían subido a las nubes, pero no habrían tenido las alas para encumbrarse a los cielos. Fue entonces cuando tuve conciencia de que los terremotos son la más terrible de las cosas terribles”.

Cuando se cumplieron 31 años del sismo de 8.1 grados que devastó la ciudad de México (del 19 de septiembre de 1985), se publicó en el diario Excelsior un artículo de Virginia Bautista, en el que se analiza que la Literatura tiene una deuda pendiente con ese suceso en la vida del país. La memoria existente está en abundancia en el periodismo, en la fotografía, y fue radical para la transformación de las artes visuales.

Paz, Pacheco y Monsiváis hicieron literatura sobre el terremoto. “Sólo contamos con un par de poemas, un ensayo y media docena de cuentos, básicamente, sobre esta tragedia natural. “El terremoto es la terrible presencia de la ausencia en nuestras letras”, sentencia Ignacio Padilla.

Que eso no nos pase en Ecuador, que eso no nos pase en Manabí. Gracias Alexis Cuzme por este aporte a la memoria.

 

(Texto leído el jueves 27 de abril, en el Museo Etnográfico Cancebí en Manta)

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Trayendo de vuelta a Hugo Mayo


 

20170605_194154.jpgVivo en Manta – Ecuador, un puerto del que quizá, amigo del mundo, escuchaste hablar alguna vez porque el mejor atún se procesa acá, o porque fue esta una de las ciudades afectadas por el terremoto del 16 de abril del año pasado. En fin. Hay algo más por lo que Manta debería estar en el mapa. Fue aquí, en esta tierra, en donde nació el vanguardista Hugo Mayo (Miguel Augusto Egas). El olvido generalizado de este grande me ha dado material para escribir. Ya en otros post cuento sobre eso, por ejemplo, su monumento ubicado en el pasaje que lleva el nombre de su hermano, el poeta José María Egas,  no tiene una placa que lo identifique, y así pues nuestro Mayo sigue anónimo en casa.

El lunes en una pared de la calle 15, sector del redondel del monumento lata,  logramos traerlo de vuelta.  Perdón, lo pintaron los muchachos  de SEF-ART.  Por mi cuenta fue una manita de gato para fondear y la idea de que se incluya a Hugo Mayo en la movida de Recuperemos Manta. Agradezco a Yuliana Marcillo que acogió la sugerencia y se movió con la logística.

Y ya que dimos ese primer paso, libero por aquí una sugerencia que ojalá sume el apoyo de quienes la habitamos, y las autoridades, claro. Propongo que el 24 de noviembre, fecha del natalicio de Hugo Mayo (bien clarito dijo que Miguel Augusto no escribió nada) se lo instaure como el día para traerlo de vuelta, en las formas tradicionales y creativas posibles. Sí, traer a Mayo, al que se carteó con Borges, ese que le torció el cuello al cisne de engañoso plumaje, a ese hombre que le declaró su amor a Manta en más de un poema,  cierro este post con un fragmento de uno que me parece memorable:

¡Manta mi ciudad y mi cuna

te saludo de pie, enardecido

buscándote en la noche de tu origen!

Aquí tu hijo que un día se alejó,

Igual a muchos,  sin decirte palabra,

trayendo el corazón para estrellarlo,

y poniendo un beso de amor sobre tu suelo

¡Suelo en el que hice bailar cuando era niño

un muñeco de felpa y un trompo de hojalata!

 

 

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A mí también me estafó Open English


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Sé que lo que voy a contar no es nada nuevo en la web, y ¡cómo me pesa no haber dedicado tiempo a buscar información y a leer los blogs en donde advierten sobre la estafa que significa entrar en el juego de Open English!  Escribo desde Manabí, Ecuador y a quien quiera puedo ofrecerle pruebas de lo que digo.

Resulta que el año pasado me gradué de la maestría y pues consciente de que necesito o necesito el inglés para el doctorado (en caso de que encuentre las ganas de meterme a eso), decidí hacer un nuevo intento en mi vida con el inglés. Pero como por cuestiones laborales no podía salir del país para vivir el idioma, que es sin dudar la mejor opción, ni disponer de tiempo para ir a una escuela presencial,  me dejé llevar por la publicidad de que con Open English tienes un maestro las 24 horas del día, y como soy insomne, me caía de maravillas. A esto se suma de que había una OFERTA, sí una inmejorable del 60 % de descuento…

Y ahí estaba yo, rogándole a mi amiga con tarjeta de crédito para que me la preste, “mira ñañita que son $664 “, y cómo nunca le he quedado mal, ni a ella ni a nadie, accedió. Opté por contratar un curso por un año, justo en junio del año pasado.  Todo el trámite se llevó a cabo por teléfono, me preguntaron si quería tener opción al maestro a tiempo completo, y claro, naturalmente, por eso es que he escogido Open English… y listo.

Cuando llegó el estado de cuenta, resulta que el débito era de casi mil dólares, es que comprenderá que es una transacción internacional. Y al mes  mi amiga me llamó alarmada preguntando si yo había hecho uso de los datos de la tarjeta que ella me había confiado, para hacer alguna otra compra, sin avisarle.  Le respondí que hasta la pregunta ofendía, que yo no soy así. Pero ella tenía razón, se debitaron más de $100 y en el asunto estaba metido nada más y nada menos que Open English.  Llamé para hacer el reclamo respectivo, y me indicaron es que usted dijo que quería tener acceso al maestro a tiempo completo, lo tenemos grabado. Pero es que ese es el servicio que ustedes ofertan por televisión, por redes sociales, y hasta en las llamadas que hacen para seducirte-acosarte. Y nunca dejan claro que ese es un servicio opcional y que se cobra mes a mes.  Pues quién le pararía bola a Open English así, todos sabemos que lo que engancha es saber que tienes un maestro ahí al alcance de un clic.

Exigí que me devuelvan el dinero, dije que los iba a denunciar, me llamaron para ofrecerme una compensación, que me darían acceso a una cosa súper especial,  un plan de clases y sus herramientas, algo que no tienen los otros estudiantes. Y pues…como andaba zen, ilusionada y cayendo en la red de otras estafas (más profundas, ya les contaré), dije vamos a darles otra oportunidad. Y lo que llegó a mi correo fue un escueto pensum en donde ningún enlace funcionaba, algo así como cuando usted abre un link de una universidad que oferta un curso de algo y le dicen en el primer módulo se verá esto y esto y esto y punto.

No les alargaré el cuento, ¡maldita sea no es cuento! Mi amiga tuvo que anular la tarjeta de crédito porque Open English renova servicio, succiona la tarjeta sin previo aviso, sin autorización, porque dizque todo eso uno acepta cuando te llaman para ofertarte el curso.  Ya que el daño (asalto) estaba hecho decidí hacer uso de lo que tenía a mano, y no. Las clases grupales son un tedio, las otras herramientas son bonitas a primera vista, pero te machacarán una y otra vez con lo que ya has visto desde la escuela, colegio y universidad… Y ahí, en un lado de la pantalla verás, como si se burlaran de ti, un anuncio que dice: “Felicitaciones, !has utilizado todas tus clases privadas disponibles en este momento!”

 

 

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IESS y el el juicio de las muelas


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Escribo enojada hasta las muelas, como asumo debería estar todo ecuatoriano, hasta el más zen, por todo la podredumbre pública de los que un día se cobijaron bajo el slogan de las manos limpias…y ya saben el resto. Pero no hablaré del caso Odebrecht, hablaré de un proceso tan kafkiano como el de conseguir librarse de las muelas del juicio en nuestro sistema de salud.

Trataré de resumir, pues sé que cualquiera que ha pisado un hospital público sabe de estas penurias.  Resulta que en el 2015 me salieron los terceros molares, y pues cuando estaba en pleno dolor empecé a tramitar un turno en el IESS, turno que no llegó hasta tres meses después (cuando ya me había atendido con un médico particular y las molestias mayores habían pasado).  Igual separé la cita consciente de que debía someterme a una cirugía, y ya sería el colmo pagar por ella cuando me descuentan mes  a mes $138, 77, y lo máximo que se recibe en medicinas cuando uno enferma, por lo general, es paracetamol y suero oral.

En el hospital del IESS de Portoviejo me indicaron que no había cirujano y que por tanto me transferían al Hospital General Rafael Rodríguez Zambrano, de Manta. Conseguir que agende la cirugía en este último hospital tomó otras semanas más. Tocó hacerme exámenes en laboratorios particulares porque dijeron que no había cómo hacerlo en el Rodríguez Zambrano.  Llegó el día de la cirugía, al ingresar al hospital vi que todo estaba paralizado, justo ese día se realizó un simulacro en la casa de salud, y pues chao cirugía.  Aunque tenían mis datos, nadie llamó a avisar que se había suspendido la intervención, que había que reprogramar, y menos pedir disculpas, eso no existe.  Confieso que ya no tenía paciencia, ni permiso en mi lugar de trabajo, para perder más días en el reinicio del proceso para conseguir una cirugía.

Este año las muelas me han recordado que este no es un juicio que pueda quedar pendiente, así que volví en mayo. La odontóloga me dijo que efectivamente las piezas deben ser extraídas, pero que la cirujana renunció, que vuelva en junio. El 1 de junio fui y me dijeron que seguían sin cirujano, que si quería, podían transferirme a otro hospital , que vuelva al día siguiente. El 2  me dieron una hoja de referencia y me indicaron que fuera a INFORMACIÓN  a pedir un turno para TRANSFERENCIA. En INFORMACIÓN indicaron que como ya eran más de las diez de la mañana debía regresar el lunes 5 de junio. Hoy fui, después de hacer una gran cola, logré que a las 8:28 me dieran un turno, obtuve el 92. La atención es tan lenta que llegué a la ventanilla a las 12:09 y saben qué…el funcionario ingresó unos datos de la hoja de referencia y me dijo: Vuelva el miércoles, de 10:00 a 15:00. Y si le pides un certificado para entregar en tu lugar de trabajo y justificar así la ausencia de toda una mañana,te dicen que no, que eso solo es cuando recibes atención médica.  Lo rescatable del día es que llevé una novela, El daño no es de ayer, de Ignacio Padilla.  Y pues doy fe de que en la espera de un turno se alcanza a leer un libro completo, este tiene 220 páginas.

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Les presento a La Sofía


 

lectoraEstimados amigos, hace mucho que no entraba al blog, llegó un momento en que me abrumó la avalancha de información que hay en internet, tanta distracción que impide atender cosas realmente importantes, informarnos sobre cuestiones que afectan nuestra vida,  que cambian el entorno en el que habitamos (en micro y macro) y que son tan drásticas como un terremoto, que entonces pensé que no postear era quizá mi mejor contribución. Lo mismo me ha pasado con las fotografías,  me abstengo de disparar por disparar.  Disculpen, muchas veces a la claridad periodística se impone mi herencia campesina.  Todo esto “para más de contar” que he abierto un no lugar para la venta, préstamo y trueque de libros ya disfrutados (suena mejor que usados), se llama La Sofía.

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Quizá porque en mi infancia no tuve acceso a muchos libros- mi pasión empezó en uno de primeros auxilios– que aun en mis peores momentos económicos no dejaron de llegar libros a casa; soy de las que sale por comida y regresa con una novela, una antología poética o de relatos, y los abrazo y palpito como la niña de Felicidad Clandestina, cuento de mi amada Clarice Lispector.

Siempre me he quejado de que Manta no tiene librerías, ni muchos espacios culturales, después del terremoto quedamos más lata de atún, sin MAAC Cine, sin el teatro Chushig; hacerles el recuento de la tragedia manabita me tomaría todo el post, y ese tema merece un tratamiento aparte y profundo.  Ahora prefiero enfocarme en lo que puedo aportar desde mis limitaciones, que son de financiamiento para alquiler de un local o adecuación de una carpa, carreta, en la que se puedan exhibir los libros. Así que La Sofía es un no lugar, he abierto una página en Facebook en la que iré, en la medida de mi tiempo, posteando algunos libros ya liberados del apego (y en vez de hasta agotar stock, diré:aproveche antes que me arrepienta), pero no son los únicos disponibles,  los amigos pueden escribir para preguntar si dispongo de alguno y si acepto trueque.

Mi propósito mayor es que la falta de librerías no sea una sentencia para quedarnos inactivos, aceptando que Ecuador es un país que lee medio libro al año y que Manabí, pues menos.  Me gustaría que como ciudadanos defendamos los espacios públicos, que logremos que en los planes de regeneración se piense en el componente espiritual, ese que bebe de las artes,  que Manta se levante también leyendo, que el alma de acero de Portoviejo sea flexible a estas propuestas, que todos los apasionados por la lectura nos organicemos y que hagamos ferias de libros de segunda mano, círculos de lectura por purísimo placer. Quedan todos invitados, sean todos bienvenidos.

 

 

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La catástrofe anunciada en La TV


Tsunami (2)
Este no es un post más de los que se dedican a odiar a Freddy Ehlers. Solo traigo un recuerdo que he comentado con mi familia, y más de uno hizo memoria de ese programa de La Televisión (porque ciertamente fue alarmante), del 2 de enero de 2005,  en el que se trató, con poco tino, sobre el riesgo de un tsunami a consecuencia de un terremoto cuyo epicentro sería  las costas de Esmeraldas y Manabí (como se juzgan ahora las cosas eso pudo llevar al cierre de un canal, pero es otro tiempo y es otra la historia que quiero contar).
En aquel  programa se difundió la predicción del científico Stuart Nishenko, quien realizó un estudio en esta región. “Nishenko basó su hipótesis a la premisa de que los desastres son cíclicos y se repiten cada 100 años. En el entorno de Jama y Pedernales, entre las costas manabitas y esmeraldeñas, un terremoto de 8.8 grados Richter provocó un tsunami, en 1906. Este sismo fue considerado el cuarto peor en la historia del mundo, ahora es el quinto luego de la tragedia en el sudeste asiático, del 26 de diciembre pasado [Indonesia, 2004]” (La Hora, 2005).  Ese especial desató la ira de las autoridades locales que acusaron a Ehlers de hacer campaña en contra de Manabí, a pocos días de un feriado de Carnaval.
En artículos como el de El Universo, 23 de enero de 2005, se cuestiona la irresponsabilidad con que se trató esta información y que generó el pánico en las poblaciones aludidas; <<…lo que los pobladores de Jama sienten ahora mismo sobre su situación de riesgo, no lo sentirían de no ser porque vieron ‘La TV’. De modo que Freddy Ehlers, si quiere comprender lo que está pasando en Jama, debería centrar su atención en sus propios mensajes. Antes del 2 de enero, día de su primer reportaje, ninguna niña de ese pueblo habría dicho “va a haber un terremoto aquí”.
‘De eso mismo se trata’, argumentarían aquellos que defienden la coartada de la prevención. En palabras de Ehlers: “lo importante es que se preocupe y tenga alerta la gente”. He aquí la principal falacia de esta telenovela. Antes del 2 de enero, los habitantes de nuestros pueblos costeros ya eran conscientes de los peligros que implica vivir frente al mar en una zona de alta actividad sísmica. Lo del cinturón de fuego del Pacífico lo sabíamos todos>> . Leo y releo estas últimas líneas y son como una bofetada, no puedo evitar llorar de indignación, de rabia, de dolor. El terremoto de 7.8 que sufrió Ecuador, el 16 de abril,  no generó  tsunami porque el epicentro fue en tierra (y sí, entre Manabí y Esmeraldas). ¿Será que ahora sí somos conscientes?
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Estoy bien, su significado tras el terremoto


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Centro de Manta

 

El terremoto de 7.8 grados que ha devastado a varios lugares de Ecuador ha resignificado la expresión “estoy bien”. Ahora mismo que consigo un poco de carga trato de responder  a quienes me han escrito preguntando por mi situación (con mucha gratitud), y eso es lo que digo, que estoy bien, uno se siente como tocado por alguna gracia, y aunque falte agua, luz, telefonía, internet, aunque no se coma como se acostumbra, no hay forma de expresar lo contrario. No cuando tu familia está completa, cuando de tus amigos no te faltan ni los perros, cuando no has perdido casa y negocio. Sales por tu barrio y en un edificio hay personas atrapadas, niños que ese sábado 16 de abril fueron a una matiné, gente que no tiene más que ese pedazo de calle rajada. Y ya nada es ni será igual.

“Estoy bien, bueno, ya sabes…”, así  son las conversaciones con los sobrevivientes, porque todos de algún modo lo somos.

Estoy bien habla de lo esencial, del soplo vital. De pronto muchos amanecimos con más de lo que teníamos antes, conciencia. De pronto nos alegramos por ese amigo que antes no le parábamos bola, de pronto las redes sociales sirven para unirnos, para pedir ayuda, para la solidaridad, para abrazarnos, para recibir el poderoso amor de la familia humana.

Estoy bien, y ese estar bien tiene como antagonista a la muerte y sus mil tentáculos.  Eladia Blasquez escribió una hermosa canción que habla de honrar la vida. Sus versos me retumban.

“Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad
la bienvenida.
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir
porque no es lo mismo que vivir
honrar la vida.”

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Hablemos de periodismo consciente


Periodismo urgente

Este es el promocional que circuló en redes sociales. Cuando alguien preguntaba sobre quiénes integran el colectivo se respondía: si crees que es urgente hablar de periodismo, ya eres parte.

Una de las cuestiones que siempre me he preguntado es ¿por qué  cuando los periodistas se juntan (en físico o por grupos de Whatssap) no llevan el diálogo hacia una reflexión sobre el periodismo? A lo mucho, se narran anécdotas de la cobertura del día, chismes de comunicadores, o las quejas contra el descalabro de la libertad de expresión. ¡No falta el aderezo maniqueísta!  [exceptuando las convocatorias académicas, claro está].  No sé que ocurrirá en otros lugares, esa es mi realidad en Manabí – Ecuador.  Pero un buen día de mayo surgió el Colectivo de Periodismo Urgente. La primera, y hasta la fecha única reunión del grupo, del cual formo parte y todo el que quiera puede integrarlo, ha sido un conversatorio con Agustín de la Herrán, profesor  titular de la Universidad Autónoma de Madrid. Nos autoconvocamos para hablar de periodismo y educación. Agustín empezó preguntando uno a uno:  ¿quién eres? No, ¿cómo te llamas, qué títulos tienes, dónde trabajas, a qué clase social perteneces? Pues lo esencial es reconocerse como un ser humano.  Y en ese sentido, como alguien que desempeña un rol y que tiene la responsabilidad de hacerlo de forma consciente. Aquel día faltó tiempo para procesar la zurra al ego y la mediocridad, para tratar todo aquello que teníamos contenido. Posteriormente,  le enviamos por correo algunas preguntas. A continuación reproduzco las respuestas que el profesor remitió a mi correo.

Agustín de la Herrán

¿Por qué los periodistas deben educar? ¿Eso significa que deben asumir posiciones frente a los temas que tratan? ¿Si es así, eso va contra los preceptos de la profesión?

– Todo el mundo enseña, porque se muestra a sí mismo. Unos se enseñan sabiéndolo y otros lo ignoran. Pero en esta vida no es posible vivir y no enseñarse. Y los periodistas enseñan y se enseñan particularmente. Lo hacen porque se muestran a través de su trabajo. Su trabajo no sólo influye en el entorno, en los destinatarios. Su trabajo consiste, en gran medida, en influir. Esto se puede ignorar o no, pero es un hecho diario. La influencia comunicativa puede repercutir en el conocimiento del destinatario de un modo indiferente, puede ser negativo, condicionante o tóxico, o puede ayudarle a mejorar. A veces el margen de maniobra está técnicamente limitado. Pero en muchas ocasiones es una cuestión de ética y de creatividad; por tanto, depende de la propia formación y el conocimiento. Si ayudan a mejorar o a desempeorar estarán educando, de hecho. Y esta orientación hace mucha falta en nuestras sociedades.

De otro modo podríamos hablar de periodismo desatento, laxo, ineficiente, disperso, con base en la sola eficacia, en el solo cumplimiento (¿‘cumplo’ y ‘miento’, como decía el catedrático Miguel Fernández Pérez?). Ningún trabajo bien hecho se limita al cumplimiento. De hecho, cuando otros profesionales nos atienden (médicos, abogados, profesores, etc.) les solemos requerir un poco más, les requerimos que vayan más allá de la técnica. Un trabajo bien hecho –y más un trabajo que se haga a sí mismo a través de la comunicación- es un ‘quehacer desde’ que no termina en sí mismo. Si lo hiciera, habría optado por el raquitismo profesional. También es un ‘quehacer hacia’. Los posibles destinos de una tarea, proyecto, trabajo, etc. son: a) Un efecto aislado. b) Una acción para un logro. c) Un logro para ‘mi’ sistema. d) Acción desde ‘mi sistema’ para la mejora o el desempeoramiento social. e) Mejora o desempeoramiento para la posible evolución humana. f) Mejora o desempeoramiento para el autoconocimiento.

Educar es educarse primero. Esto no puede ir contra los preceptos de ninguna profesión social. (De la misma manera, la operación producto o potencia no va contra la adición. Tampoco una práctica médica con base en la amabilidad y la escucha va contra la profesión, ni supone menoscabo de la práctica técnica.) Sí va en contra de las profesiones desconectadas de su medio social, porque en el fondo –y a veces descaradamente o en la superficie- la trascendencia de su impacto no les importa nada.

Un periodismo cuyas referencias sean el pentaedro ‘información’-‘entretenimiento’-‘influencia’-‘venta’-‘formación’ no se opone al tetraedro ‘información’-‘entretenimiento’-‘influencia’-‘venta’. Lo realza, como la esfera hace lo propio con la circunferencia o el cubo con el cuadrado regular.

¿Qué estrategias seguir para ser atractivos, constructivos y conscientes desde los medios?

– Lo primero es conocer la profesión a la perfección. Pero toda la profesión. No una parte, ni un enfoque, sino la profesión real y la profesión posible.
A partir de aquí, el camino no es exterior ni exteriorizante, sino interior. No se trata de conocer estrategias para aplicarlas. Se trata de escribir o de comunicar conscientemente y para la conciencia, en vez de narcotizados o para embotar la razón.
Para proceder de este modo lo primero es darnos cuenta de que somos el eslabón perdido entre el ser que somos y el que podríamos llegar a ser. Es preciso vaciar la propia taza de certezas, de quietudes, de seguridades, y llenarse por quienes ven más que nosotros. Por tanto, una buena estrategia es cultivarse (eliminar ego y ganar conciencia). Ese podría ser un periodismo para la sociedad del conocimiento.
Otra, relacionada con la anterior, es favorecer que expertos/as pertinentes (en los campos científicos, tecnológicos, artísticos, etc.) y los sabios/as puedan ayudar a construir la sociedad del conocimiento. En este caso, la función será la de pedagogo. El pedagogo es un acompañante, es un barquero. Una gran periodista sería un buen barquero.

El periodista, al igual que todo profesional, necesita que su trabajo sea rentable. Actualmente, lo que vende, lo que más ingresos genera a los medios va en sentido contrario a mejores y más profundos contenidos ¿Es así? ¿Cómo manejar esta contradicción?

– El mejor modo de manejar esta contradicción es no dejarse manejar por ella. No hay tal contradicción. Sólo es prejuicio en acción. La fotografía que Ud. describe es esa. Pero la realidad no es un fotograma, es un fluir, un film, más bien. Por tanto, podemos colegir que es así ahora. Pero formamos parte de un proceso evolutivo cuyo activo más importante es el conocimiento. Así pues, mañana podría no ser de aplicación lo que señala, si desde los propios medios se ayudase a redefinir el concepto de rentabilidad. Porque, ¿a qué rentabilidad se refiere? ¿A la rentabilidad miope?

Esto es parte de su tarea pedagógica y educativa. A veces los ejemplos ayudan a comprender mejor: imaginemos un médico ante una persona adicta a las hamburguesas. O imaginemos unos obreros levantando una casa al lado de un camino. ¿Veríamos lógico que los obreros construyesen la casa guiándose por las sugerencias de los paseantes o que el médico no orientase (educase) dietéticamente a esta persona? ¿Qué clase de profesionales serían? ¿Se formaron acaso para carecer de criterio profesional, es decir, ético y fundado?

Hay que cambiar ese concepto de rentabilidad desde su causa. Por eso es preciso desarrollar la educación o el conocimiento desde los medios, influir para potenciar la razón, el sentido crítico y la cultura general y pedagógica de las sociedades. Pero antes los medios tienen que reelaborarlo en sí mismos. Una tercera vía compatible es socializar esa elaboración, hacerla pública, cambiar internamente, acompasadamente con el medio destinatario. Por ejemplo, tratarla en los mismos medios, potenciar la conciencia aplicada, crítica, autocrítica y transformadora. Esta opción podría tener que ver con el respeto a las personas, con la esencia de la vida en democracia, que desde el conocimiento puede desarrollarse. La desembocadura es una ganancia en acciones que contribuyan a la entrada en la sociedad del conocimiento –en la que no estamos- y una pérdida significativa –no necesariamente total- en intoxicación social.
¿Cómo utilizar el poder de internet para educar comunicando?
¿Es posible hacer periodismo consciente en el lenguaje de internet: hipertexto, textos cortos?

– Internet no tiene poder. Es un recurso. Y un recurso es sólo una posibilidad. La posibilidad no depende del recurso, sino de la conciencia que lo usa. Por tanto, puede tenerlo o no. Pero eso hay que actuar como si todo dependiera de nosotros.
¿Cómo utilizarlo para educar comunicando? Favoreciendo desde nuestro trabajo, siempre que sea posible, el desempeoramiento y la mejora social, potenciando y avalando todo lo que lo favorezca, minimizando lo que lo perjudica o dispersa.
La clave es el criterio. Para descubrirlo es preciso ver, antes de actuar, ver es un acto de conciencia. Antes de pensar en internet es importante interiorizarse, trabajarse, formarse.
Un periodista culto, formado, interiormente maduro, despierto, etc. todo lo que haga estará bien, será positivo, un educador por definición. Y un periodista inmaduro, egocéntrico, parcial, etc. todo lo que haga estará mal, porque vivirá equivocado, se nutrirá del error.

Una de las recomendaciones dadas [en el conversatorio] para avanzar hacia un periodismo consciente fue el de limpiarse primero. En lo concreto. ¿Cómo me limpio? (1) ¿Cómo desmonto el ego? (2) ¿Cómo se desaprende aquello que impide elevar la consciencia? (3) ¿Qué debo hacer para construir consciencia y trascender el existencialismo? (4) ¿Qué pasa si me limpio, pero no el medio de comunicación en el que laboro, los intereses de mi departamento, los propósitos de mi jefe, la realidad política? (5)

– (1) Para limpiarse lo mejor es hacer dos cosas. Primero, ver y reconocer la suciedad o la pintura (condicionamiento, parcialidad, sesgo, identificación, dualidad, etc.) que nos queremos quitar y que, de hecho, no somos. Aunque muchas personas se identifiquen con ella, no tiene nada que ver con nuestra identidad real. Y después, utilizar un buen jabón y agua abundante, o bien desinfectante, según sea la añadidura o si hay herida. Como jabones y desinfectantes pueden utilizarse razones que ayuden a disolver egos y a ser más y más conscientes. Pueden obtenerse de quienes, además de tener sabiduría, son maestros. Ha habido y hay muy pocos. Sus enseñanzas pueden ser muy útiles, porque pueden ayudar a despertarnos más. Y el mejor agua es la meditación, que puede practicarse desde la quietud o desde el movimiento, desde practicas formalizadas con un buen maestro –yoga, tai chi chuan, chan (zen), etc.- o desde el propio trabajo, escribiendo, amando, paseando, etc.
– (2) El ego no lo puedes desmontar, porque tú eres ese ego que se cuestiona eso. Puedes hacerte creer a ti misma que lo desmontas, pero será una especie de estratagema. El ego es muy hábil, especialmente en lo que se refiere a sí mismo. Y su tendencia es homeostática: perdurar y fortalecerse. El ego se disuelve observándolo, reconociéndolo y no alimentándolo. Entonces, se empieza a debilitar y con ello se comienza a sentir una lucidez particular, una fuerza y una orientación especial en la razón, porque la conciencia deja de estar interferida, condicionada.
– (3) Se desaprende con algo mejor, más complejo y que resulta de la síntesis entre lo que se pierde y su opuesto o complementario. O sea, desde una síntesis superadora. Entonces, se interioriza la síntesis, y el apego a la parcialidad es lo que se suelta, es lo que se puede decir que se desaprende. Otro modo de desaprender es reconociendo que el contenido de aprendizaje es falso, que es una estafa. Otro modo diferente es olvidando. Otro modo es reconociendo una añadidura que lastra y sesga. En este caso, se reconoce el condicionamiento, el programa mental, la tradición, etc. y la conciencia puede optar por eliminar, por dejar atrás o por reaprenderlo en coordenadas de complejidad más elevadas. En este último caso puede pensarse que no hay desaprendizaje. Pero el nuevo estado no es el anterior; por tanto, sí lo hay. Hay que hacer notar que hay aprendizajes nocivos, no educativos. Y que otros sí lo son. La educación puede requerir aprender, desaprender, reaprender… Por tanto, el constructo aprendizaje es secundario. Lo prioritario es la formación.

¿Qué tipo de lectura recomienda en el proceso de despertar?

– Recomiendo leer la naturaleza. Se lee bien observándola y transfiriendo a la vida. La naturaleza es la gran maestra. Nos invita a leerla permanentemente. También a maestros despiertos y a pedagogos que pueden ser buenos barqueros, porque nos trasladan con seguridad de la orilla del ego y la ignorancia a la orilla de la conciencia. Por ejemplo, Lao Tse, Chuang Tse (Zhuang zi), Lie zi, Confucio, Sidharta Gautama, Ramana Maharshi, Jiddu Krishnamurti, Osho, Blay, Karlfried Graf Dürckheim, etc. Mientras se leen y mientras se medita, uno además ha de leerse. Pero la lectura es en función de la acción (escritura, trabajo profesional, investigación, creación, vida cotidiana, etc.). Y en la acción nos encontraremos de nuevo rodeados de maestros: gentes sabias, absurdas, estúpidas, prudentes, animales, personajes históricos, niños… todos serán buenos maestros, como dijo Confucio. Eso dependerá de la conciencia del discípulo.

¿Cómo sé cuándo he despertado, sin caer en autoengaños, en trampas del ego?

– Si te lo preguntas es que no has despertado. Y dejas de preguntártelo es que tampoco.

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Galápagos y el desencanto de los paquetes turísticos baratos


ET. Galápagos - copia

Hasta hace tres meses estaba en el grupo de ecuatorianos que no conoce las islas Galápagos. Desde niña anhelé llegar a ese lugar, en la escuela mi cuaderno favorito era uno de Sonapal que traía dibujitos de tortugas, iguanas y pingüinos. Ah, y adoraba las galletas Galapaguitos.  Pero a las islas siempre me las presentaron como un destino impensable. El año pasado compré un pasaje en promoción a Perú.  Me asombró que la mayoría de las personas a las que les pregunté sobre el Machu Picchu respondió que nunca había subido a la ciudad sagrada de los Incas.  Estando en esta maravilla arqueológica más de un turista me preguntó ¿cómo eran Las Encantadas? Naturalmente, me sentí muy mal.

Con motivo de mi cumpleaños, de una promoción en una aerolínea, y del feriado en nombre del primer grito libertario, me regalé en agosto un viaje a Galápagos. No reservé hotel (unas amigas me ofrecieron alojamiento), tampoco contraté paquetes con agencias. Decidí que era un viaje mochilero, así que llevé hasta el agua.  No los aburriré con los detalles de esta aventura que incluye hasta la venta de una tarrina con salprieta, ese es material para otro post. El preámbulo es para decirles que sí se puede vacacionar en Galápagos con poco presupuesto. Y no me refiero a los tours que nos hacen emocionar en redes sociales, que al fin de cuentas no son ninguna ganga.  En los ocho días que estuve en las islas conversé con turistas nacionales y extranjeros que relataban haber pagado $500  o más por ir a los lugares a los que accedí gratis y llegué a pie o pagando un dólar de pasaje.

A continuación me atrevo a darles algunas pautas no convencionales para su viaje a Galápagos, para nada asumo la postura de experta viajera, desafortunadamente no lo soy. Escribo por el gusto de compartir un consejo que le puede significar el ahorro de varios dólares y de precioso tiempo.

  • No compre esos paquetes turísticos que le ofrecen llevarlo a los siguientes lugares:

En San Cristóbal: Playa Mann, Punta Carola, Cerro Las Tijeretas, Lobería. El acceso a esos lugares es gratuito, puede llegar a pie y en el caso de la Lobería puede ir en un taxi que en el caso más caro le costará tres dólares. Reserve su dinero para ir de buceo o snorkel al Léon Dormido (entre $90 y $150), por un tour a la Galapaguera, Puerto Chino y la laguna El Junco formada en el cráter del volcán (considere que si está nublado no verá nada, eso me pasó y puede perder tiempo, dinero y ganar frustración)

Lobo marino

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En Santa Cruz:  visitar la Estación Científica Charles Darwin, la Playita de la Estación, Tortuga Bay, Las Grietas, la Playa de los Alemanes, el Lago de las Ninfas no tiene costo. Yo lo hice todo a pie, porque me encanta caminar, las distancias son cortas. Para ir a Las Grietas el pasaje en “taxi acuático” me costó 80 centavos.

En esta y en todas las islas la carrera mínima en taxi cuesta $1. Confieso que esto me asombró, pues comparé con Manta en donde ni bien te subes al taxi y ya debes cincuenta centavos y eso  que en Galápagos por obvias razones todo es más caro. En Manta el “encanto” es contaminado.

En Isabela:  Muro de las Lágrimas, Galapaguera,  Laguna de los Flamingos, Concha y Perla son lugares a los que puede visitar sin pagar nada.  Lo puede hacer a pie o en bicicleta (alquilar una cuesta dos dólares la hora). Reserve su dinero para el tour al volcán Sierra Negra, para bucear  en Isla Tortuga o  para ir a  Túneles ($90) donde puede hacer snorkel; se ven  tintoreras, rayas doradas, pingüinos, tortugas, caballitos de mar, y peces multicolores.

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En Isabela el mejor tour es a Túneles

  • Entre por un aeropuerto y salga por otro. Esta recomendación es muy obvia, pero a mí nadie me alertó y el error resultó caro.  Mi vuelo de llegada y salida estaba por San Cristóbal. No hay lanchas que viajen directo a Isabela, así que para llegar a la isla que tiene forma de caballito de mar tuve que madrugar para abordar la lancha que me llevaría hasta Santa Cruz ($30)  y allí pagar otro pasaje ($30) para arribar al fin del día a Isabela. Luego repetir el gasto para tomar el avión del retorno, lo que más lamenté fue el tiempo perdido. Lo ideal (si se tiene previsto visitar al menos las tres islas) es entrar por el aeropuerto de Baltra, llegar en bus a Santa Cruz, partir a Isabela y dejar a San Cristóbal para el final, pues esta isla es la que demanda menos tiempo y dinero para conocer sus principales atractivos.
  • Si piensa practicar snorkel en varios lugares, lleve su propio equipo (además que al regresar de Galápagos querrá volver a mirar la fauna marina donde más cerca le quede el mar).  Alquilar un equipo cuesta entre tres, cinco y diez dólares (cuesta más si incluye aletas).
  • Confíe en la existencia  como todo aventurero, pero tome sus previsiones. En mi caso,  el alojamiento ofrecido no se cumplió.  Tuve que reajustar mi presupuesto para ocho días en el que no constaba hotel. Por suerte y esa es la mejor parte de esto, conseguí en las tres islas hospedaje por $15 la noche, habitación privada con baño, sábanas y toallas limpias, internet, cocina y lavandería. Y eran lugares seguros, en San Cristóbal olvidé unos aretes de plata y el día que regresé a tomar el vuelo para volver al continente me los devolvieron.
  • Lleve suficientes tarjetas o flash memory  con mucha capacidad para guardar sus fotos.  Galápagos es tan hermoso que fácilmente se le llenará la memoria de la cámara y comprarlos allá resulta muy costoso. No crea que podrá bajar las fotos y enviarlas por Wetransfer o subirlas a una nube (menos si está en Isabela). Eso me pasó y por eso esta entrada tiene más palabras que imágenes.
  • No demores más el viaje, recuerda que necesitas energía para recorrer el paraíso. ¡No faltará quien te ofrezca una manzana!

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Ensalada para despedir a Yuliana Marcillo


“No tengo a nadie
en todo el mundo
a quien hablar de ti
sino a ti.
No tengo a nadie”
Juan Antonio Massone

La primera vez que te vi parecías una flor muerta.  Entre el vestido negro y largo,  entre el cabello largo y negro una pálida belleza. Desfilabas a la maldita sea; parca, sin sonrisas, como rogando que el concurso acabe. A la discoteca llegué por error. No recuerdo quién ganó la novatada,  te recuerdo a ti (tú nunca me viste). Te llamabas Yuli.

Oficialmente nos conocimos en el diario La Marea (Manta- Ecuador), semanas antes de su primera edición. Para la fiesta navideña de aquel 2007 no te quedó tiempo para comprar un vestido.  Tu mamá te confeccionó uno: blanco, con brillos, te quedó cortito.  Cuando llegaste al salón, un viejo pensó que eras una de las “sirenas”  de contraportada.  No pude evitar reírme cuando iba detrás preguntándote: ¿usted es la del martes?, ¿o la del jueves?

Con mi ñaña Yuli                               Clandestin@s- foto de Rodolfo Párraga ‘Palermo’

-Yolanda.

Alguien dijo tu segundo nombre en la redacción, hiciste una mueca. Te dije que me encantaría llamarme así, para ser eternamente la Yolanda de Silvio.  Y así es como te fue entrando la trova.

Rasgado el telón de la inocencia me sentí culpable, por no advertirte de que las luces lastiman, de que la magia es peligrosa. Entre nos, tú eres la mayor, y no hablo de la edad.

Me rescataste en y a mar abierto.

Me enseñaste que no debería haber mujeres buenas, tiernas, ni pendejas.

¡Hemos pasado tantos aguaceros!

¡Soledumbres!

Hemos bebido como camellos (tú más que yo)

Nos hemos confesado más que beatas

Autostop, fogatas, canciones, films.

¡Cuánta comida!

¡Cuánta poesía!

amigas

Gracias por financiar mis vacaciones, olvidé que en el Caribe hay huracanes.
Gracias por no decir te lo dije.
Gracias por confiar en que te pagaría,  cuando renuncié al puesto público. Ñaña,  freelanceando visité lagunas de mierda, incluso allí hay garzas blancas.

Me gustaría quitarte el miedo a los aviones, o siempre agarrarte de la mano que suda. Y si piensan que somos lesbianas, já. Allá los que no entienden de amistad.

No te preocupes por mí. Ya sabes que, en soledades crónicas, lloro en cementerios por los vivos,  vivísimos. Todo irá bien ñaña.  Llegarás al frío en tiempo de guaguas de pan y colada morada.

Que cada hoy la existencia te mime.

Abrazos de esta “mujer mínima”

Diana

P.D.  Te seguí el consejo, ese que me dabas, con malicia y entre risas, en la cocina. Cuando vuelvas te contaré, cuando vuelvas.

Escrito en octubre de 2013

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