Membrillal en el día del color



Estos son los caminos de Membrillal – Jipijapa (al sur de Manabí – Ecuador) un pueblo que casi todo el año pasa seco y polvoriento.  Ahora está verde y lodoso. Los habitantes extrañan al sol que , en otros meses, odian porque les quema hasta las esperanzas….

Las imágenes que comparto no le hacen justicia  a ese  8 de enero de 2012 en que la existencia se puso vanidosa y se vistió de color. Mi familia  que  conoce  lo fugaz de esta maravilla y mi deseo por fotografiarla  me avisó por teléfono. Dejé los planes de domingo y fui tras ella…el próximo año les aviso….

 

 

Gracias a María del Carmen (mi hermana) que me hizo esta fotito.

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Los Juanes, fiesta de Reyes y gitanas


Fotografía: Rodolfo Párraga  Diana Zavala.

Y yo por ser la primera
Cantemos con plenitud
Celebramos esta noche
San Juan y la Santa Cruz
Celebramos esta noche
San Juan y la Santa Cruz

La primera es la Miquita Consuelo, calculo que mide un metro 30, los ojos son dos puntitos  azul- verdes, es tan blanca, tan roja, tan pecosa. Es la Gitana Mayor de Membrillal, parroquia rural de Jipijapa, al sur de Manabí.  Es 23 de junio y en esta  la noche de San Juan ella comanda a las mujeres que este pueblo cholo llama gitanas porque echan suertes  y /o yegüitas porque bailan dando saltitos como potras.

La fiesta está armada en la cancha que divide por la mitad a  esta comuna de 255 viviendas. Junto a una capilla cuadrada  han parado las cañas guaduas y se han colgado gallardetes y luces multicolores.  Dentro de la capilla los habitantes adoran un pequeño San Juan de yeso  y a una cruz de madera  con rostro y vestido de mujer, tan femenina que  luce aretes y hasta una peluca de muñeca.  Consuelo da su voz finísima  a las gitanas viejas y mozas que olvidan el canto mientras se enredan en  pañuelos. Todas visten faldas largas y  rojas, blusas blancas, sombreros de paja toquilla y  atado a la cintura llevan un caballito de madera, con campanitas.

Las gitanas- que nunca han escuchado el caló ni tienen nada de nómadas- abandonan la capilla y se dirigen al centro de la pista donde hay un toro elaborado con palos y cuernos reales, debajo está el hombre que le dará  vida. Con la soga lista espera también  El Negro, un cholo negreado con carbón que tiene la tarea de arrear a las yegüitas y de enlazar al toro para protegerlas de sus cuernos. Las mujeres rodean al vacuno y Consuelo Toala (la Miquita tiene apellido indígena) las arenga hasta que resulta una voz, como diría Rulfo, hecha de hebras humanas.

Se alistan las  guitarras para acompañar este juego que  se  realiza como un ritual hace casi un siglo  y que nadie sabe exactamente de dónde llegó  aunque es clara la influencia española  y andina;  en esta mezcla el elemento más llamativo es el negro. Algunos espectadores revisan sus  bolsillos, las gitanas -que nada tienen de adivinas- averiguan los nombres y apellidos de las personas a quienes echarán suertes: padrinos, madrinas, devotos y uno que otro forastero.

Envísteme torito bravo
Envísteme por una bala
La suerte que voy hacer
Es para la señorita Diana Zavala
Y achojo perrillo toro
Achojo que ahí viene el toro

La  gitana empieza a recorrer la pista bailando el alza que sale de las guitarras, las campanas del caballito que lleva a la cintura hacen tilín y el Negro le ayuda a esquivar el toro, para que cruce,  de vez en cuando intenta tocarle los glúteos.

-Toca negro
-Atienta bien-,  gritan los espectadores.

Palermo, un fotógrafo que por primera vez pisa este pueblo ubicado a 12 kilómetros y 560 metros de Sancán (vía a Jipijapa) está encantado con las narices aguileñas de muchos habitantes. Con una amiga investigadora de culturas repiten: son auténticos manteños. También le sorprenden las carreras que a sus casi 77 años ejecuta la Miquita Consuelo, su ojo puesto en el visor no advierte el lazo que se acerca y que entra con facilidad hasta su cuello.  Mueve las manos como preguntando ¿y ahora qué?. Le cuento que tiene que pagarle al negro  para que lo liberen y que yo pagaré la suerte que me echaron cuando me den una presa.

-¿Una presa?
- Espera y verás

Tilín, tilín, tilínnnn. Esquivando al toro y al Negro toca nalgas la gitana cruza la pista y reparte

La señorita Zavala
De mi no se ha de quejar
Le daré la costilla de mi toro
Para que pueda cenar
Y achojo perrillo toro
Y achojo que ahí viene el toro
***
La fiesta realizada el 23 y 24 de junio se conoce en Membrillal como Los Juanes. No sólo en  honor a San Juan (el predicador que bautizó a Jesús),  sino porque su primer mayordomo  se llamó Juan Idelfonso Reyes Santana, tras su muerte asume su hijo Juan Emilio Reyes Muñiz, quien muere en 1972.  El duelo duró dos años y desde 1974 hasta la actualidad organiza la festividad  su hermano Juan Idelfonso Reyes Muñiz,  un hombre colorado que se enrojece más cuando habla y que la firmeza de su palabra ha permitido que la fecha de celebración no cambie. En esta comunidad de mil habitantes  se baila y chupa en nombre de la virgen de Fátima,  San Alejo, Las Cruces, la bajada de los Reyes, pero no precisamente en el día que marca el santoral, lo hacen en  sábado para que puedan volver los que  migraron a Guayaquil y otras ciudades. De esto no se salva ni el festejo de aniversario parroquial.  Esto hace que Los Juanes sea una celebración neta de los lugareños, no hay turistas y por tanto no existen restaurantes ni lugares de hospedaje. Recién este año el Ministerio de Cultura se enteró de su existencia por invitación de un miembro de la familia Reyes que no se conformó con que esta fiesta quedara fuera del inventario que realizó el Ministerio de Patrimonio Natural y Cultural.

-Esto lo empezó mi familia, pero yo siempre digo: Pueblo de Membrillal esta es su fiesta  y  la fecha se respeta.  Todos los años me molestan que lo deje para sábado que ahí sí se llena el baile y yo digo vengan pues el sábado, atraviesen unas cañas, contraten la música, pero lo que es al santo lo festejamos 23 amanecer 24-, comenta enérgico Don Juan Idelfonso,  cada palabra es como si le llenara de sangre el rostro. Lo apodan Dicho.

Guillermo Reyes, hijo de Juan Emilio, relata que en los tiempos de la epidemia bubónica,  a los muertos se los llevaba a enterrar a Jipijapa porque  no había cementerio, cargar ataúdes por caminos de herradura era tan difícil que algunos quedaban en el trayecto. “Hasta que los habitantes de ese entonces cayeron en cuenta de que en el centro del caserío (donde hoy está la capilla) había un espacio de tierra bendito  y sepultaron a tres angelitos. El 3 de mayo de 1910 Manuel Reyes Santana festejó  allí a la Santa Cruz y en el mismo lugar y año su hermano Juan Idelfonso, que viene a ser mi abuelo,  realizó el 24 de junio la festividad de San Juan, pero sin el santo de yeso, sino con la Cruz presente. Recién en la década del 60  cambiaron la imagen de San Juan que hasta la fecha se venera. La Santa Cruz ya no se festeja sola el 3 de mayo, día en que según la historia fue encontrada la cruz de Cristo, sino cualquier sábado.

-    ¿Por qué visten a la cruz de mujer?
-    Porque es una Santa y las santas tienen vestidos. En toda casa hay una, hace mucho tiempo cuando había más monte que viviendas y el diablo andaba suelto ella era la máxima protección, por eso aún aquí cuando alguien muere en la casa del duelo se cuelga un trapo blanco con una cruz negra.

-    ¿De dónde vienen los Reyes, por qué son tan colorados?
Cuentan que mi abuelo, quien  inició la fiesta vino de Cuenca, yo creo que sus antepasados debieron ser españoles.

-     ¿El baile de las gitanas lo trajo de allá?
Tengo conocimiento que ese baile lo hacían en el cantón manabita 24 de Mayo, quizá allá les llegó de la Sierra, en Membrillal  se hace desde  1912, puntualiza Guillermo, el único de los Reyes que tiene más claras las fechas.

Felícita, hermana  de Guillermo,  lleva más de 30 años animando la fiesta. Es quien micrófono en mano presenta a las gitanas, anuncia a los padrinos y madrinas, rinde cuentas  de los aportes recibidos que pueden ser 50 centavos, tres dólares, una sardina para la caña encebada, una gallina para enterrarla como parte de los juegos populares que anima el 24 de junio con la colaboración de nietos de su tío Dicho. También es colorada.

La fiesta es de todos sí, pero quien toma al toro por los cuernos para que no muera es la familia.   La víspera de San Juan, a las siete y cincuenta  de la noche encontré en la gasolinera de Sancán a Jorge Luis Reyes, hijo de Don Guillermo. Llegaba de Guayaquil y fletó una camioneta con cajón de madera para que lo lleve a Membrillal. Él sabe que encontrar un carro que ingrese al pueblo, pasada la una de la tarde,  es cosa de la Divina Providencia.   Le pedí que espere un momentito para entrar con el fotógrafo que viajaba  en un auto desde Portoviejo y que no conocía el camino, argumenté que le daríamos un aventón. Le dijo al chofer que  en ese momento ya no necesitaba sus servicios. A los 20 minutos volvió a fletarlo, lo importante para él no era ahorrarse ocho dólares, sino llegar  a tiempo con su guitarra a la procesión, para eso y sólo eso pidió permiso en su trabajo donde es nuevo. Aguantó las cuatro horas de viaje que lo unen y separan de Manabí.
Por esos minutos de espera, Jorge  no alcanza a bañarse el cansancio. Se une a mitad de procesión, a los Reyes del Ritmo y sus  cumbias, guarachas, pasacalles o sanjuanitos.  Su padre alegra con la guitarra, junto a Pastor Barcia, su tía Felícita, su mamá  Solanda Zavala, Marzo Pincay y Anselmo Pincay  cantan y gritan: Viva San Juan, Viva la Santa Cruz y sus padrinos, Viva el Mayordomo.
Los devotos portan arcos de  papel de seda que exhiben en cartelitos la frase RECUERDO DE LA MADRINA. El prioste enciende cohetes en una botella que al explotar hacen aullar los perros. Padrinos y madrinas portan  las andas vestidas con flores artificiales.  Caminan con las velas derritiéndoseles en las manos, una madrina o padrino de San Juan y uno o una de la Santa Cruz (son ocho en total) realizan en sus casas velorios. En menos de una hora brindan canelazo, chicha de maíz (lo que más se cultiva en este pueblo donde más del 90 por ciento de habitantes se dedica a la agricultura), bailan al son de las guitarras.  Luego avanzan por las calles de polvo, en cada vivienda donde encuentran cirios encendidos, los Reyes del Ritmo  interpretan una canción. La gente se emociona  al ver sus santos llegar a la capilla. Las gitanas amarran los caballitos a su cintura.
***
Sin ser exclusivo el baile de las gitanas  también es asunto de familia, actualmente la cabeza  principal es la Miquita Consuelo. Este año, por ejemplo, entre las bailarinas constaban sus hermanas Margarita de 69 años, Teresa de 61, su  nieta  Gabriela Reyes,  de 17.

“Yo empecé a bailar a los nueve años,   mi hermana Olaya también gitaneaba, nos enseñó nuestra madre Luz Martina Reyes, nuestra  abuela Dolores Anathalia Muñiz que era mamá de Juan Emilio Reyes. Ellas fueron fundadoras de esto junto con Dorila y Carmen las hermanas de Juan Idelfonso, el primer mayordomo.  También gitaneó mi tía Petronila que ya falleció, las hijas de Juan Emilio y la señora Rosa Ele…”, interrumpo el relato de la Miquita antes de perderme en el árbol genealógico.

-    Siempre tiene que ser alguien de la familia
-    No
-    Entonces, ¿por qué no hay bailarinas ajenas a los Toala o a los Reyes?
-    Es que ya nadie quiere gitanear, yo invito, pero las muchachas tienen vergüenza.
-    ¿De qué?
-    De qué le toquen la nalga, pues.

No importa si es día, no importa si es noche, Anazario Reyes pasa largo en una cuja.  Está enfermito, dice su familia, porque se fumó la vida. Parece que por nacer  en 1912 le han colgado el cartelito: caducado.  Le hablo de Los Juanes y se le despierta la memoria, pide que lo ayuden a sentar .  “Yo me embadurnaba la cara y los brazos con tizna de olla, les tocaba el rabito, también hacía sonar las campanas de los caballitos diciendo que eran  güevitos. Los mirones me animaban ¿de dónde ha salido este negrito, acaso de Esmeraldas?.  Al final del juego los presentes me pagaban para que yo les permitiera bailar con una yegüita”.

-¿Cuántos años participó como negro?
- Bastante que ya no me acuerdo, responde alzando los brazos, su hijo que nos observa  asegura que fueron más de 40.
-¿Y por qué se retiró?
-Porque las yegüitas mozas empezaron a matar la diversión del juego, no se dejaban tocar. ¿Y dónde van a sacar esto que le estoy contando?
-En una revista que se llama Mundo Diners
- Que sea rápido niña, porque ya pronto me acabo y quiero saber que la fiesta quedará escrita, que no morirá.  Anazario me apreta las manos, hace frío y las tiene calentitas.


***
Todas las gitanas han echado suertes.  Se dirigen al centro de la pista para matar al toro y darle a probar a los que no alcanzaron presas.
Y los señores mirones
De mí no se han de quejar
Le daré la menudencia de mi toro
El bofe y el cagalar

Es casi medianoche,  San Juan y la Santa Cruz salen al último paseo identificado como la entrega porque padrinos y madrinas ceden sus puestos a otros devotos. Se  despiden bañándose con talco y fragancias,  en este rito la colonia de caballito es un clásico.

 

Este trabajo corresponde a la celebración de la fiesta en el año 2010. Se publicó en junio de 2011 en la revista Mundo Diners, mas en necesario puntualizar que el año pasado ya no se efectuó el baile de las gitanas,   tampoco asomó por el pueblo gestor cultural alguno.

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Vamos tras las historias


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Taller progresivo de Crónicas


(para principiantes)

Orientado a estudiantes de periodismo, periodistas, fotoperiodistas, lectores con inquietudes narrativas y cierta práctica en el ejercicio de la escritura.

Hablar de crónica periodística en Manabí es hablar de una confusión. Y por contradictorio que parezca algunos periódicos han posicionado la idea de que una crónica es cualquier nota informativa  sobre hechos de sangre (sucesos – policiales).
Otros mitos señalan a que  las crónicas se escriben solo en primera persona, y que es necesario abundar en metáforas y adjetivos. El taller, noventa  por ciento práctico, apunta a trabajar las ideas hasta obtener un relato periodístico potencialmente  publicable.  Cada encuentro será la oportunidad de pulir, de enriquecer las historias de los participantes.

Se socializará material bibliográfico (textos de cronistas clásicos y contemporáneos), habrá ejercicios , técnicas de escritura, mas lo esencial es la práctica, el desarrollo de un tema.

El taller será la trilogía
•    Trabajo de campo
•    Trabajo sobre la estructura del texto.
•    Trabajo en depuración del lenguaje.

Primera fase
Febrero – marzo
Sesiones presenciales y online
Grupales – personalizadas

Los espero….
Informes 094169960

cronicasdetaller@gmail.com

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Y cuando ya no se está


Hoy, viendo a lo lejos el mar desde mi pedacito de ventana,  me asaltó la mala costumbre  de pensar que otro tiempo fue mejor, de extrañar,  luego empezó a colarse una tonta culpa,  fría como este aire acondicionado ¿será que te pasaste a la zona cómoda Diana?

Entro al Facebook  para ver qué onda con los colegas, a propósito del Día del Periodista Ecuatoriano.  Hablan del cáncer de los presidentes de Latinoamérica y especulan, anhelan que le llegue el turno a Correa. Otros aún trasnochados cargan en mente a Chucky Seven.  No faltan los saludos clichés llenos de ética,  escritos por quienes  muchas veces han vaciado de sentido esta palabra.

Y surge el deseo

Quiero estar ahí

luego la pregunta ¿Dondé es ahí?

¿Medios públicos (estatales – gubernamentales) o privados (oposición)?

Yo, que al menos me conozco en esa partecita, sé que no podría marchar para defender una causa en la que no creo, tampoco ocultar la corrupción de funcionarios públicos, no podría callar que las carreteras están ‘ de lujo’, que ya hay medicinas en los hospitales del IESS, menos el despilfarro de los recursos en la publicidad gubernamental …. y así una larga lista que en el mejor de los casos  son los ingredientes para un periodismo de excelencia, en el peor convierte a los periodistas en militantes de uno u otro bando, que disparan  balas  (des)informativas.

Pero como el oficio me apasiona pienso emprender con  un producto que tenga todo eso que en los medios no me han dejado ..y  aparece la  incertidumbre:  una ley de ahí viene el cuco.

El fracasismo, como dice un amigo que  también extraña esa calle, se me va instalando. A tiempo se cruza una historia y la persigo como Alicia al conejo blanco, quizás la mande a una revista que se guarde el derecho de publicarla y pagarla cuando le de la gana,  con la clara advertencia de que  a efectos legales no se responsabilizan del contenido….al final para  los autoexiliados nos quedan los blogs y esa extraña satisfacción de no claudicar.

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El regreso a casa es maravilloso


Me regalé un día de agosto para mirar el camino que conduce a casa.  La existencia me regaló un sol poderoso, lo menos que puedo es compartir algunas postales de ese bosque seco de 12 kilómetros  que  lleva a la parroquia Membrillal -Jipijapa (al sur de Manabí).

Panal de avispas llamado moquiñaña



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Los cómplices miserables de Abdón Calderón


Manta. Yo no olvido un día de reyes, ese  6 de enero de 2005 en que  un rey vago me arranchó la mochila con cuadernos, un libro arcaico sobre radiodifusión que un profesor de la Facultad de Comunicación  se ofreció a prestarme,  artesanías  para obsequiar a tres amigas, medicina homeopática, y un celular Alcatel que me regalaron en Navidad. Seguro que al abrir la mochila   el telefonito fue lo único que  emocionó al Negro Pega, así dijeron que se llamaba (no sé si vive ) .

Ni con el parte policial, el profe comprendió  que no me interesaba quedarme con su manual sobre uso del casette y otros desusos. Volví al parque del avioncito militar que tiene  cara de tiburón  y pegué un cartel en el que pedía me devuelvan el libro . El dueño de una tienda, que resultó colega del profesor, con voz de radio AM me dijo que el ladrón quería 20 dólares, que si los dejaba en su negocio al día siguiente podía pasar retirándolo. Yo amante de los buenos libros, y enemiga de estas transacciones, me negué.

El tiempo pasó…el tendero radiodifusor siguió parloteando en la radio.

El profe radiodifusor siguió presionando por su manual.

Me adentré en el Valle de los Miserables (oficialmente tiene el nombre pretencioso de    Abdón Calderón)   y conocí a las niñas esposas de varios delincuentes, supe que también tienen sus apodos. Una llamada “La óreo” narró cómo todos los cuadernos y   “cosas raras”  quedaron tirados por cualquier esquina.

- Se pensó que no servían, hasta que apareció su cartel, pero como usted se negó a pagar ya ni sabemos qué pasó con ese libro finito.

Meses después, en el barrio La Dolorosa,  unos repartidores de agua me preguntaron: ¿usted es la que  busca un libro viejo en El Valle?

Ellos me contaron que El Negro Pega pedía cinco dólares, pero que el dueño de la tienda les dijo que yo no quería pagar esa cantidad. Los 15 dólares restantes eran la comisión del tendero.  Recuperé el libro, terminé con la presión de profe, pero me duró varios días el cargo de conciencia de haber negociado.

En ese mismo sector, paso obligado para la comunidad universitaria, dos tipos intentaron violarme, amenazándome con un machete. Estaban furiosos porque  no tenía aretes, celular,  ni 25 centavos. Obvio, por eso caminaba.

Todo esto me ocurrió antes del Gobierno de Correa, aclaro nada más para que no me cuenten en las famosas estadísticas.

En este mismo sector implementaron la Unidad de Policía Comunitaria (UPC), en este mismo sector  dispararon en el 2009  a Silvia Macías, quien estaba por concluir  su internado en el hospital Rafael Rodríguez Zambrano. En este mismo sector, en lo que va del año, he presenciado tres asaltos ( dos con cuchillos, uno con pistola)  dentro de buses de la línea 4;  donde los dejan subir sin problemas. Los  delicuentes se refugian en su valle de cómplices, allí donde siempre tarde  las luces  roji azules de la policía dan vueltas.

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El ayudante forense


El corazón tatuado que Lizardo Hernández tiene en el pecho no es el típico que atraviesan las flechas de Cupido, ese alcahuete alado. Su tatuaje a colores  tiene ventrículos, aurículas (cavidades superiores e inferiores), válvulas, venas, arterias. Todo eso que se estudia en anatomía. Lizardo tiene este corazón en el lado derecho de su pecho, rodeado por los nombres de sus hijos:   Gregorio, Gema, Cinthia, Jesús y Johanna. Esta última falleció en 1991 afectada por un tumor en el cerebelo. No hizo falta abrirle el cráneo, médicos y familiares conocían al causante de la muerte.

-Sé que el corazón es así porque lo he visto, lo he tomado en mis manos, comenta  y calla como si necesitara el silencio para  visualizar los cientos de músculos muertos que ha revisado.

La casa de sus padres está frente al Cementerio General de Portoviejo. Cadáveres llegando al anfiteatro en baldes de camionetas son parte de a recordada infancia. Cuenta que la curiosidad venció al miedo y lo empujó a mirar a través de las rejas  lo que hacían con los muertos.

A los 15 años pudo meter mano a un cadáver. Fue un muchacho asesinado a bala. Después de eso ya no sabe cuántos llegaron a la mesa, 30 años de ejercicio son un peso para la memoria.

***

Antes de preguntar por remuneración él se adelanta y asegura que toda la vida ha trabajado sin sueldo. Que hace tiempo llegaba a un arreglo económico con la familia del muerto, después de que el médico forense recibiera su parte.

-Posteriormente la Fiscalía asumió el pago del médico forense,  a mí me tocó seguir negociando con la familia los 30, 40 ó 50 dólares que cuestan mis servicios.

 -¿Se retiró acaso porque las familias no quieren cancelar sus servicios?

Las familias siguen apoyando, pero me retiré porque el médico forense,  aparte de su sueldo seguro, quería recibir la mitad de lo que yo conseguía.

-¿En qué trabaja ahora?

- Soy albañil, de vez en cuando colaboro con los médicos peritos. Mi sobrino apoya al forense que pide la mitad del dinero de autogestión.

Lizardo habla de su trabajo con palabras técnicas, alegría, orgullo. En su diálogo no cabe la autocompasión. No se queja por el cuerpo descompuesto que debe explorar.

-Me gusta la anatomía, conocer cómo funcionamos, cómo somos debajo de la piel.

Afirma que no pierde el apetito después de una intervención, aunque el menú sea carne. Aprendió que los asuntos de trabajo no se llevan a casa, se dejan en el cementerio.

Aida Zamora, su mujer, no está de acuerdo con esta forma de trabajo. Ninguno de sus hijos optó por parecerse a papá.  Lizardo sabe cómo se sienten los parientes que esperan en la puerta del anfiteatro a que la autopsia termine.  “Fue traumático hacerle el trabajo  a un primo, a un sobrino, pero me lo aguanté por mi deseo de justicia”.

***

Lizardo no olvida la bala que encontró en el cráneo de una niña.

-        La madre aseguraba que había muerto por causa de un clavo. La autopsia sirvió para capturar y sentenciar a esa mujer.

Tampoco muere la imagen del bebé que tenía el hígado muy desarrollado y que sus padres  creían que murió por mala práctica en la clínica San Gregorio de Portoviejo.  Habla del pulmón de los adictos al cigarrillo “es bien pecosito”, pero no del cadáver de Macario Briones, famoso sicario de la década de los 80s.

- Ay, eso no me pregunte, yo participe en la necropsia, pero no diré nada.

Él que ha visto todos los trajes de la muerte piensa que lo peor es morir ahogado o encogido por el fuego. Le horroriza imaginar la desesperada búsqueda de aire.

A sus hijos les ha ordenado que si muere en circunstancias poco claras aprueben el protocolo. Que le abran elcráneo, tórax y abdomen, extraigan sus órganos, los diseccionen, que salgan de la duda porque “el descanse en paz” no es posible sin justicia.

Adicional

  • La tarea de Lizardo, a quien llaman El Doctor,  consistía en abrir las cavidades del difunto (cráneo,tórax y abdomen),retirar los órganos y, después que el médico forense terminaba el análisis,  cerrar  con piola el cuerpo.
  • José Lizardo Hernández Quiroz nació el 21 de septiembre de 1963. Vivir frente al cementerio (a 500 metros) influyó en su vocación.

Su frase

“No le temo a los muertos, a los vivos sí y tengo mis razones”.

crónica forense de Diana Zavala Publicada en diario La Hora -Manabí, domingo 23 de noviembre de 2008.

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Veteranas del placer


Portoviejo.  Usa los ternos que ella cose. La falda deja ver apenas los vellos de su pantorrilla, en la blusa no hay lugar para el escote. Lo único desnudo es su cuello arrugado que adorna con dos cadenas bañadas en oro,  de una cuelga un dije, la letra E. Ella es Elizabeth, la dama de la parada de bus del parque Eloy Alfaro.  No se junta con las trabajadoras sexuales del parque porque no le gusta lo que la mayoría hace :beber vestir  adefesiosa y tener la boca sucia . Para los que no frecuentan el lugar , ella es una señora que espera sentada a que el bus la recoja. Asegura tener 44 años, su cara ajada, sugiere mayor edad.

Cuenta que su esposo murió en febrero de 2006 del mal de chagas. Eso la empujó a dejar  El Cady – sitio de la parroquia Colón de Portoviejo- y  viajar con su niño a esta ciudad a casa de unos parientes.

“Al mes de la muerte de mi esposo,  vine al parque a ver pasar los carros para distraerme. Alguien me solicitó, no me negué porque mi hambre y la de mi hijo no me lo permitieron”

A la parada de bus llega pasada las 13:00.Antes no, porque debe preparar el almuerzo para su hijo de 12 años. Dice que es duro competir con las jóvenes y sus ropas insinuantes, pero no se subirá ni un centímetro la falda.  También niega besos en la boca y pasar con  un cliente más de media hora. “Por esta razón he perdido varios puntos  (relaciones sexuales)”. A sus solicitantes les mira bien la cara para no ser víctima de robo. Es que en cada encuentro se quita la ropa, pero no las cadenas. Elizabeth aprendió desde muchacha el oficio de corte y confección. Comenta que al tieeemmmpo le cae una costura porque resulta más barato comprar la ropa lista. Esta semana tiene que esmerarse en subir la puntuación para comprar tela y cumplir con un encargo.

***

Ofelia se sienta en una banca del parque, frente a la cripta de la Catedral Metropolitana, dice que allí reposan los restos de la que fue su patrona , la mujer a quien sirvió como doméstica. La quiso mucho.

Ella tiene 62 años y ríe al comentar que su ex marido está viejititito

-          Tiene 98 años y lo asiste una de nuestras hijas.

Cuenta que lo dejó hace 28 años, porque él vendía todo para consumir aguardiente . Hasta las mejores gallinas marcharon con el vicio.

Ofelia tiene  nueve hijos y es bisabuela, asegura que la menopausia no ha resecado su vagina y que no está en la prostitución por necesidad económica “Mis hijos me dan dinero”. Se entrega para dejar momentáneamente sola a la soledad. Igual que sus clientes busca placer. Está resuelta a no comprometerse, porque no va a dejar que un hombre “le joda la vida”. Tampoco aceptará pasar sus últimos años lavando ropa, sirviendo sin sueldo. Lo dice con una sonrisa a la  que faltan dientes incisivos. A diferencia de Elizabeth, ella no niega los besos

-          Es que los hombres dicen que sin beso no hay amor.

Tampoco rechaza al que no quiere usar condón. Los únicos que encuentran restricciones en sus piernas son los borrachos que “andan hediondísimos”.

Ofelia cobra el punto a cinco dólares. Lamenta que el dueño de la residencial se haga acreedor a uno o dos dólares cada vez que ella solicita una cama. Para ahorrar escoge las habitaciones que no tienen baño, aquellas donde se acuesta sobre colchonetas de gimnasia. Cuando ve que la mujer de otra banca es muy solicitada , abre sus ojos bien redondos y exclama “ya se le nota la barriga y eso que hace ocho meses parió”

***

A Gloria la edad la arrojó a la calle.  Trabajó desde los 20 años en  prostíbulos de Manta , Jipijapa, Bahía de Caráquez , 24 de Mayo, Chone hasta que los portones de los chongos se le cerraron por gorda y veterana. Tiene 43 y aún es fértil. Los cinco meses de embarazo que lleva lo confirman.  Cuenta que tiene cuatro hijos y que el menor es un bebé de ocho meses.  Se jacta de que trabajó  hasta un día antes del parto.

-Nunca conocí a mis padres porque murieron cuando yo era muy pequeña.  Solo fui a primer grado de escuela y cuando mi esposo murió no sabía cómo mantener a los tres niños que me dejó.

Gloria narra que una amiga la invitó a trabajar en prostíbulos, que decidirse a vender su cuerpo fue difícil.

-          Acudía al chongo, pero cuando veía que alguien se acercaba a mi puerta salía corriendo.

Ella aprendió que la vergüenza se muere con la costumbre.

-Con el tiempo, en el cabaret me sentía segura , pero cuando no me quedó otra opción que venir al parque hasta me escondía detrás de los postes para no ser reconocida.

Ahora está habituada, no le importa que la vean ir y venir de la residencial, con su embarazo a bordo.

Publicada en diario La Hora -Manabí,  viernes 21 de noviembre de 2008.

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Calle 13 entre la lluvia de letras, botellas y bombas de arena


Dedicado a Hilda Rojas;  la visitante de esta mala residente

Calle 13 fue y no fue mi primer concierto la várice de mi pierna derecha me avisaba que se había cansado de esperar  ahí trepada en la caja de Pílsener esa que compensó la miniatura de mi tamaño antes hice un muro de arena para plantarme fue bueno llevar los botines sííííí subí unos centímetros lo suficiente para ver las cabezas de los animadores que no quería ver ni oír hasta que dos gringos llegaron y  lo destruyeron  y me arrancaron la primera maldición los sentí invasores me sentí invadida  ya mi nariz no sabía qué era nicotina qué era marihuana de segunda mano de cientos de manos que sembraban nubes sobre las cabezas  Lagartija Electrónica  y  Guerrilla Clika lanzaron una granada   que se abran los espacios para quienes hacen su propia música que ahí debería estar bandas como Maconheiros tienen razón razón que suena a ráfaga de guitarra ojalá la escuchen los del Ministerio  que organizaron el concierto Vive, siente , ama, Somos Cultura dicen que la fiesta fue  estrategia aunque  no hablaron de política yo que tengo definido mi voto informado No gastaré palabras tampoco hablaré de los covers son covers  y la espera espera espera espera espera empezó a morir con la convulsión de la cuenta regresiva  y  no tengo plata pero tengo cobre aquí se baila como bailan los pobres  sobre la caja de cerveza ya éramos dos y había que bailar con cuidado cuál cuidado delante de mí  tres muchachos se sacaron la camisa  tres espaldas murallas para el desequilibrio naciente en los pies con Ven y Críticame  catarsis mi himno al fin  pude gritar esas líneas que hacen reír a mi mamá porque sabe que son ciertas soy clase media baja desde la placenta  toda mi vida trabajé para pagar la renta   El Residente René Pérez gotea sudor René Pérez mueve ese cuerpo digno de Miguel Ángel  René Pérez dispara con palabras René Pérez invita  a las chicas a bailar sube una y hay delirio hay envidia pero yo apunto mi infrarojo a ese duendecillo multiinstrumental  bien puesto en la silla como el sombrero sobre su cabeza y pienso Eduardo Cabra el Visitante no tiene cara de hermanastro es bello como la música  y Ella  Ileana Cabra  mucha presencia mucha voz tanta que es imperdonable que dejaran a Latinoamérica fuera del repertorio bailo sudo grito como en ningún concierto  levanto la mano el  puño como en la protesta que nunca he estado globos de condones flotan y llueven botellas  bombas de arena de quienes no entienden que hay que portarse mal  pero con dignidad salto y la arena se me escurre por los senos baja por los tubos del pantalón  y a Yuli  la poeta que proclama que no debería haber mujeres buenas le dan en la cabeza y se va con un chichón  su celular y sus amigos que esa noche han sido mis amigos intento seguirlos en el relajo los pierdo y pierdo así la única opción de contacto con dos  visitantes de Portoviejo a quienes como residente debía alojar todo es Una fiesta de locos termina el concierto y en  la multitud estoy sola es casi medianoche en  la playa El Murciélago es casi Viernes Santo en Manta ciudad que vive intensamente los San Viernes  necesito bañarme y yo que soy terca como una vaca que no quiere dar leche lo hago ahogando la advertencia de convertirme en pescado.

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