El infortunio de los zapateros


Manta. Los zapateros caminan en vía de extinción. En los talleres las polillas se comen las hormas; estas larvas no ayunan, no esperan a que alguien llegue a tomarse las medidas.
En la zapatería de Joel Parrales el desfile de la cantonización de Manta y la tecnocumbia hacen que el negocio resista. Allí se confeccionan botas blancas para cachiporreras y de sexi taco fino para las frenéticas piernas de bailarinas.
Recientemente a Joel se le acabó el cuaderno para dibujar pies. Entre septiembre y noviembre tomó las medidas de 80 colegialas. Cada par de botas lo vendió en 18 dólares. Los moldes se realizan fijándose usualmente en el pie derecho. Sólo se considera al izquierdo cuando el cliente revela que lo tiene más gordito, flaquito, grandecito o pequeño.
Sin contabilizar la bonanza del desfile, este año Joel confeccionó 15 pares de zapatos. Sabe que no puede competir con los almacenes y el producto chino. Él carga la evidencia de que también lo seducen los zapatos que se exhiben en las estanterías, esos que se venden baratos.
“Por hacer un par cobro 45 dólares. Muchos piensan que con ese dinero les alcanza para al menos cinco pares y aunque cada uno dure tres meses podrían pasar todo el año con algo nuevo en los pies. La verdad tienen razón”.
Joel asegura que los zapatos hechos a la medida duran un año si “se los coge para el diario”. Pero si el uso es ocasional resisten ‘como malo’ hasta una década.
Pregunto sobre colegas y responde “la mayoría ha muerto”. Insisto y desclavo del olvido dos nombres “Jorge Guamán” y “Félix Gutiérrez”. Me cuenta -anteponiendo la palabra “creo”- que ambos pasan de 60 años y subsisten en talleres de San Pedro y Tarqui. Joel tiene 62 y en un local de la calle 15 y avenida 13 lleva 37 años. Aclara que dos cuadras ‘más allá’ trabajó dos años y que antes de ser dueño fue aprendiz en Jipijapa y ayudante en Guayaquil.
Se va a la bodega a ver un conjunto de hormas y de botines incompletos para mostrarme cómo se hace. Coloca el calzado en un fierro que llama “plancha” y me enseña paso a paso. La alegría con la que corta, cose el cuero, golpea un clavito me impresiona. El cemento de contacto se mete en mi nariz y me marea.

***

El declive de los zapateros contrasta con el de los remendones. Sólo en el sector del puente que une a Manta con Tarqui hay más de diez puestos informales en los que pegan o cosen suelas, reparan tacos, reemplazan tiras y correas.
A Joel no le molestan estos negocios. No son competencia para su habilidad. “Ellos no son maestros, pueden hacer zapatillas si lo desean porque las tiras de cuero y las suelas ya vienen listas”.
Debajo del puente, junto al río alcantarilla llamado Burro, trabaja Vicente Pilligua. Viste un pantalón azul marino y una camisa celeste manga corta propia de los cobradores de buses. Su atuendo no es una casualidad, fue chofer y asegura que un día se cansó de dar vueltas con el volante.
Vicente encontró detrás de un cajón que sirve de mesita la oportunidad de trabajo que se niega a los viejos. Tiene 59 años y los seis u ocho dólares diarios que reúne lo hacen marchar a casa satisfecho.
Una calle separa a Vicente de Ramiro Mendoza; el muchacho que dejó la parroquia Canuto de Chone para conseguir un empleo urbano. Cuenta que trabajó en un taller de reparación de calzado y que se enamoró de la hija del dueño. Se casó con ella y estuvo a su lado hasta el fin del encanto. Ahora una vereda de Tarqui es su taller y allí emplea a dos jóvenes. En la pared con pintura roja marcó su territorio “Zapatería Jahiir”. Ese es el nombre de su hijo, su conquista de ciudad.

***

La aguja no para mientras pregunto a Franklin Santana si confecciona zapatos. Él cose una gran lona impermeable afuera de Calzado Sanchín. Es el propietario del local, también el presidente del gremio de zapateros.
Me cuenta que sabe hacer zapatos, pero que más gana no haciéndolos. “En dólares el pie de cuero Napa -que equivale a 25 centímetros cuadrados- cuesta tres y medio, la libra de suela cuatro y medio, el taco uno y medio. Nadie paga los 40 ó 45 dólares que cuesta hacer un par”.
Franklin desliza los dedos por la lona, en nuestro diálogo no hay miradas. Sus siete empleados reciben y entregan zapatos de forma constante. Le hablo del producto chino para arrancarle una reacción y su estoicismo me sonríe y revela “gracias a la mala calidad tenemos trabajo”.

Adicionales

-Se estima que en Manta hay más de 60 remendones.
-Arreglar un zapato cuesta entre 50 centavos y tres dólares.
-En Calzado Sanchín, ubicado en la avenida 8 entre calles 11 y 12, se arreglan aproximadamente 30 pares de zapatos diarios.
-Para ser calificado como maestro zapatero es necesario que el aspirante realice delante de un jurado dos pares de zapatos.
-El proceso de un zapato empieza con la toma de medidas, luego se hace el modelo, se corta el cuero y en la horma se arma el zapato.

“Muchos jóvenes trabajan en talleres un par de meses y renuncian para poner en la calle una mesita. Ellos cobran más barato porque no pagan impuestos,  a veces hacen mal el trabajo”. Franklin Santana, presidente de los zapateros de Manta.

Publicada en La Hora -Manabí el 7 de diciembre de 2008; razón por la que seguramente hay información desactualizada; las cifras por ejemplo.

About these ads

Acerca de dianazavalar

Cronista. Comunicadora freelance- consultora. Trabaja en una tesis de maestría sobre redes sociales y gobiernos municipales. Autora de los libros de relatos Carne Tierna y otros Platos y Breve(r)dades. Fue reportera de los diarios ecuatorianos La Marea, reportera y editora de La Hora (regional Manabí) Ha colaborado con Mar Abierto, Mundo Hispano, SOHO - Ecuador, Mundo Diners, Buen Viaje.
Esta entrada fue publicada en Crónica y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El infortunio de los zapateros

  1. ytuhyjkkkkkkukkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk@yahoo.es dijo:

    que coño comen los zapateros???

  2. leiberg dijo:

    que buenas cronicas muy descriptivas tu sencibilidad me encanta :)

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s