Mirada dominical a Membrillal

•12 febrero, 2012 • Dejar un comentario

                                                                             América Italia.

La estaca espera una lluvia para vivir.

El mate

                                                                                              Negro fino.

                                                Idelfonso y Paulina

Iglesia de Santa Teresa de Ávila.

Gané algunas cositas y la Lotería con el favor de Dios

•8 febrero, 2012 • Dejar un comentario

Por: Digna Marcelina Parrales Acebo

No malgasté mi platita, no me compré ni un vestido. Foto: Rodolfo Párraga ‘Palermo’.

Todo un tiempo sacaba vasos,  portarretratos, eso  que se gana en los bingos. Una vez  me gané La rifa de La Fortuna  que hacían unos señores colombianos; me  saqué  un combo con  cocina, bicicleta,  vajilla,  todo eso con el boletito de 25 centavos y con el favor de Dios.  La Lotería me gusta comprar porque sé que  es para beneficio de los niños. Me gusta ayudar.
Me la gané en el 2007, no me acuerdo  bien el número,   terminaba en cuatro. Siquiera llevaba unos cuatro años comprando  un guachito de Lotería para los miércoles y uno de Loto para los sábados.  Para serle sincera  yo casi no compro,  yo mando a comprar con mi marido;  yo le digo tráigame la Lotería  porque  yo sé que estas ayudas son para bastantes familias que necesitan más que uno, sé porque me gusta leer bastante el periódico.  Yo  no deseaba tener plata,  no me ha gustado ser ambiciosa a la plata,  ni tener lujo, me ha gustado todo el tiempo colaborar, si viene alguien que  necesita doy así sea un dólar.
La Lotería me la saqué parece el 23 de septiembre, pero les voy a contar cómo me hice de esto. Tengo un hijo que se crió más en Guayaquil y le gusta fumar. Una vez  de aquí de la casa se me desapareció un champú,  pregunté  a Vicente ¿Tú  no me has cogido el champú?, me dijo no mami. Hasta que una vez  se fue al centro y se dentró a  coger un cilindro de gas  y aquí en Jipijapa uno es conocible,  por  todo Jipijapa nos conocen a nosotros, entonces enseguidita nos vinieron a decir.

 

¡Chútica!, yo no sabía lo que él fumaba, fue una decepción para toda mi familia, yo lo hice detener porque había robado el cilindro, yo no iba a decir  tráilo  acá,  o me iba a quedar callada.  Había una clínica de recuperación  y yo me fui a hablar con el dueño, le  conté el caso de mi hijo, no tenía  plata para cancelarle los 25 dólar que por el momento debía pagar. Me dijo, “señora no hay problema”, y yo le dije que lo sacaba de la cárcel para que me lo tenga en la clínica, él me lo trasladó, mandé a una hermana a sacarlo porque era un dolor  ver a mijo pasarlo de un lado a otro lado,  porque nunca habíamos tenido ese problema. Mijo se sorprendió,  él cómo suplicaba, cómo lloraba,  que no, que por qué, que  yo era mala.  Pasaron días, días y yo no tenía para pagar esa clínica, el poquito negocio que yo tenía  eran diez  jabitas de cerveza, entonces cerveza que yo me hacía  era para reunir los 25 dólar semanales que yo le cancelaba a esos señores, ya estaba atrasada con cuatro semanas. A mi familia no le podía molestar porque tampoco tenían,  yo solita lloraba.

 
Me propongo hacer un bingo, yo digo tanta gente dice que los bingos también se venden, comencé, me regalaron algunos obsequios, oiga  a  vender  los bingos  y “no tengo plata”, que “no puedo ayudar”, oiga que decepción, no vendía bingos, no vendía  bingos. Yo  lloraba día y noche por este hijo.  Mi nuera me decía que no llore, que después me iba a enfermar. Aquí del barrio oiga no me compraron boletos, yo decía   cosa rara que nadie me quiera  apoyar,   hasta dónde yo estoy de mala,  si yo soy buena con todos.  Mi nuera me decía “pa’ que vea Parrales que cuando usted necesita nadie la quiere apoyar”.

 
Le dije a mi marido vaya cómpreme la lotería, yo  soy fanática al seis, todo un tiempo es mi seis y en ese  que me trajo  me salió en la raspadita los tres números para descambiar otro guachito.  Entonces le digo a mi marido: vaya descambie que está premiado, tráigame en cuatro y si no  hay usted vea cualquier número que quiera traerme, se fue enseguidita.
Esos días  para mí fueron  una amargura, día y noche  yo le suplicaba a Diosito. Ya por último le dije: mira  Diosito lindo,  yo lo que  te pido es que me regale mil dólar,  porque con los mil dólar que usted me va a regalar yo saco a mijo de donde está, yo ya tengo plata con esos mil dólar, bueno así fue.  Al otro día me levanté de mañanita y mi marido también,  él todos los días compra  El Universo y la Extra.  Oiga cogí mi guachito y me senté  en la salita de mi casa viejita a ver el periódico,  vi  un número, vide otro número, yo no sabía, yo me limpiaba, me puse a llorar. Mi nuera sale y me dice qué tienes Parralita, le dije mira Pibaque yo tengo el número de la lotería, después de ver dijo es la verdad  y nos abrazábamos  y llorábamos. “Viste Parrales que yo te decía que no llores”, repetía mi nuera.

 
El día sábado tenía que hacer el bingo porque me habían comprado como 20 boletos, le dije a un hijo que vaya donde una prima que hace empanada,  empanadilla. Empresté cien dólares a la familia Zambrano y encargué dos combos de colas, compré gelatina y  caramelos  para compensar a los que me habían apoyado, que no pasaban de 30.  De pronto iban cómprame tablas, cómprame tablas, yo decía ¡Dios cuando casi ya no necesito ese dólar! Vendí toditas las 150 tablas, se llenó el callejón de aquí el barrio San Martín,  mandé a fiar 100 empanadas más, mandé a decir a mi prima que me espere hasta cobrar el premio.

 
El señor de la clínica se enteró, no sé  cómo pero  se enteró de esa plata.  Me felicitó y me dijo que no tenía cómo darle de comer a los internos, que no tenía agua ni nada. Presté dinero y mandé a comprar una  olla,  les compré bidones de agua.

También me recordó que estaba atrasada cuatro meses,  le dije que tenía que esperar, que un hijo ya andaba en esas gestiones.  Yo nunca me acerqué a cobrar, fue mi hijo José el que salió en los periódicos, en la tele,  esto demoró casi dos meses hasta que se juntaron los 40 ganadores.  Esa primera suerte me dio 25 mil dólares, pero con los descuentos que hacen quedaron en 21 mil.  Para mí fue un milagro de mi Diosito,   él nunca me regaló lo que yo le pedía, me  lo triplicó, triplicó…  Mis hijos decían mami una moto, un carrito, yo dije   no, la plata es para nuestra casa que ya no nos vale.

Antes en un solo cuarto dormíamos todos amontonaditos, el servicio se usaba de pozo, ahora tengo mi casita y la circulé todita para mayor seguridad.  Nunca me compré  un vestido,  lo que me compré fue un par de zapatos que me importaron 30 dolaritos, a mis hijos sí les compré una mudita de ropa a cada uno.  A mi esposo  le di 600 dólares, de mis cinco hijos solo a uno  ayudé con tres mil dólares (trabajaba de chulquero),  quedamos que me daría para  los gastos de la casa,  no me dio nada, todo se desvaneció.  En mis manos me dejé dos mil dólares  para apoyar a mi marido con la comida, para gastitos diarios, para ayudar con alguito a quienes venían con recetas. En esos días yo era la Señora.
También aumenté mi negocio, compré  30 jabas de cerveza, todavía las conservo, con eso me ayudo porque aquí en casa solo mi marido trabaja.  Mis hijos ahorita no encuentran trabajo, han cerrado las fábricas, tengo además una nieta que  crío como hija. Mi tercer hijo  tiene mujer y dos hijas, están viviendo aquí, nosotros les estamos ayudando.  Al otro, ese maldito vicio no se lo puedo quitar de raya, pero ya no anda cogiendo, ha cambiado bastante, no me sale a andar en la calle.

 
Hice bien en no malgastar mi platita, nos queda la casa. Mi marido trabaja de guardia y hasta ahora no nos ha faltado comida. Anoche soñé que llamaba a Quito,  al bono que da nuestro presidente, me contestó una  señorita, yo le expliqué  que necesitaba esa ayuda, que me inscribieran, que tengo una nieta que estudia  y sus papás no  la ayudan. En el sueño me dijo la señorita que iba a hacer todo lo posible, que ella iba a hablar para inscribirme.  Enante que  estaba cocinando me recordé. Yo sí voy a llamar,  todas maneras el sueño es de 35 dólares.

Este testimonio (editado) se publicó en la revista SOHO Ecuador. ED. 102 Julio -Agosto -2011.

Vamos tras las historias

•6 febrero, 2012 • 3 comentarios

         Taller progresivo de Crónicas

        (para principiantes)

Orientado a estudiantes de periodismo, periodistas, fotoperiodistas, lectores con inquietudes narrativas y cierta práctica en el ejercicio de la escritura.
Presentación
Hablar de crónica periodística en Manabí es hablar de una confusión. Y por contradictorio que parezca algunos periódicos han posicionado la idea de que una crónica es cualquier nota informativa  sobre hechos de sangre (sucesos – policiales).
Otros mitos apuntan a que  las crónicas se escriben solo en primera persona, y que es necesario abundar en metáforas y adjetivos y así una larga historia…
Objetivos

  • Acercar a los talleristas a la riqueza del género.
  • Propiciar  un espacio de creación colectiva e individual. El taller, noventa  por ciento práctico, busca trabajar las ideas hasta obtener un relato periodístico potencialmente  publicable.  Cada encuentro será la oportunidad de pulir, de enriquecer las historias de los participantes.
  • Entrenar al alumno para cursos de mayor dificultad (de ahí que hemos concebido al taller como progresivo)

Metodología
Se socializará material bibliográfico (textos de cronistas clásicos y contemporáneos), habrá ejercicios , técnicas de escritura, mas lo esencial es la práctica, el desarrollo de un tema.
El taller será la trilogía
•    Trabajo de campo
•    Trabajo sobre la estructura del texto.
•    Trabajo en depuración del lenguaje.
Los participantes deben enviar los textos  a cronicasdetaller@gmail.com  cumpliendo con los plazos y las exigencias (lecturas, correcciones).
Las consultas, observaciones, preguntas  las pueden realizar a la dirección electrónica antes citada, de 09:00 a 11:30 y de 20:00 a 22:00, de lunes a viernes.
El taller consta de clases presenciales y online. Previo acuerdo, habrá sesiones – foro a través del grupo de Facebook Taller de crónicas de La Editora. Es posible, de acuerdo al interés y disponibilidad, encuentros con Twitcam o videollamadas con Skype.

Es indispensable que el alumno disponga de servicio de internet.

Duración: seis semanas – 20 horas

Instructor: Diana Zavala

Costo del curso:
50 dólares por alumno, estudiantes 35 dólares. El interesado debe cancelar el monto total hasta tres días antes del inicio del curso en una cuenta de ahorro, cuyo número se socializará por interno.

Inicio

Sábado 11 de febrero
Clase presencial (2 horas)

El lunes 13 de febrero clase online (2 horas)

El 18  de febrero clase presencial (2 horas)

El 22 de febrero clase online (2 horas)

Marzo

Se ajustarán las horas en coordinación con los participantes.

Las clases On line serán de 9:30 a 11:30  0  de 21:30 a :23:30

Al final se dará un certificado.

Más información:
cronicasdetaller@gmail.com

Membrillal en el día del color

•4 febrero, 2012 • Dejar un comentario

Estos son los caminos de Membrillal – Jipijapa (al sur de Manabí – Ecuador) un pueblo que casi todo el año pasa seco y polvoriento.  Ahora está verde y lodoso. Los habitantes extrañan al sol que , en otros meses, odian porque les quema hasta las esperanzas….

Las imágenes que comparto no le hacen justicia  a ese  8 de enero de 2012 en que la existencia se puso vanidosa y se vistió de color. Mi familia  que  conoce  lo fugaz de esta maravilla y mi deseo por fotografiarla  me avisó por teléfono. Dejé los planes de domingo y fui tras ella…el próximo año les aviso….

 

Gracias a María del Carmen (mi hermana) que me hizo esta fotito.

 

Los Juanes, fiesta de Reyes y gitanas

•3 febrero, 2012 • Dejar un comentario

Fotografía: Rodolfo Párraga  Diana Zavala.

Y yo por ser la primera
Cantemos con plenitud
Celebramos esta noche
San Juan y la Santa Cruz
Celebramos esta noche
San Juan y la Santa Cruz

La primera es la Miquita Consuelo, calculo que mide un metro 30, los ojos son dos puntitos  azul- verdes, es tan blanca, tan roja, tan pecosa. Es la Gitana Mayor de Membrillal, parroquia rural de Jipijapa, al sur de Manabí.  Es 23 de junio y en esta  la noche de San Juan ella comanda a las mujeres que este pueblo cholo llama gitanas porque echan suertes  y /o yegüitas porque bailan dando saltitos como potras.

La fiesta está armada en la cancha que divide por la mitad a  esta comuna de 255 viviendas. Junto a una capilla cuadrada  han parado las cañas guaduas y se han colgado gallardetes y luces multicolores.  Dentro de la capilla los habitantes adoran un pequeño San Juan de yeso  y a una cruz de madera  con rostro y vestido de mujer, tan femenina que  luce aretes y hasta una peluca de muñeca.  Consuelo da su voz finísima  a las gitanas viejas y mozas que olvidan el canto mientras se enredan en  pañuelos. Todas visten faldas largas y  rojas, blusas blancas, sombreros de paja toquilla y  atado a la cintura llevan un caballito de madera, con campanitas.

Las gitanas- que nunca han escuchado el caló ni tienen nada de nómadas- abandonan la capilla y se dirigen al centro de la pista donde hay un toro elaborado con palos y cuernos reales, debajo está el hombre que le dará  vida. Con la soga lista espera también  El Negro, un cholo negreado con carbón que tiene la tarea de arrear a las yegüitas y de enlazar al toro para protegerlas de sus cuernos. Las mujeres rodean al vacuno y Consuelo Toala (la Miquita tiene apellido indígena) las arenga hasta que resulta una voz, como diría Rulfo, hecha de hebras humanas.

Se alistan las  guitarras para acompañar este juego que  se  realiza como un ritual hace casi un siglo  y que nadie sabe exactamente de dónde llegó  aunque es clara la influencia española  y andina;  en esta mezcla el elemento más llamativo es el negro. Algunos espectadores revisan sus  bolsillos, las gitanas -que nada tienen de adivinas- averiguan los nombres y apellidos de las personas a quienes echarán suertes: padrinos, madrinas, devotos y uno que otro forastero.

Envísteme torito bravo
Envísteme por una bala
La suerte que voy hacer
Es para la señorita Diana Zavala
Y achojo perrillo toro
Achojo que ahí viene el toro

La  gitana empieza a recorrer la pista bailando el alza que sale de las guitarras, las campanas del caballito que lleva a la cintura hacen tilín y el Negro le ayuda a esquivar el toro, para que cruce,  de vez en cuando intenta tocarle los glúteos.

-Toca negro
-Atienta bien-,  gritan los espectadores.

Palermo, un fotógrafo que por primera vez pisa este pueblo ubicado a 12 kilómetros y 560 metros de Sancán (vía a Jipijapa) está encantado con las narices aguileñas de muchos habitantes. Con una amiga investigadora de culturas repiten: son auténticos manteños. También le sorprenden las carreras que a sus casi 77 años ejecuta la Miquita Consuelo, su ojo puesto en el visor no advierte el lazo que se acerca y que entra con facilidad hasta su cuello.  Mueve las manos como preguntando ¿y ahora qué?. Le cuento que tiene que pagarle al negro  para que lo liberen y que yo pagaré la suerte que me echaron cuando me den una presa.

-¿Una presa?
- Espera y verás

Tilín, tilín, tilínnnn. Esquivando al toro y al Negro toca nalgas la gitana cruza la pista y reparte

La señorita Zavala
De mi no se ha de quejar
Le daré la costilla de mi toro
Para que pueda cenar
Y achojo perrillo toro
Y achojo que ahí viene el toro
***
La fiesta realizada el 23 y 24 de junio se conoce en Membrillal como Los Juanes. No sólo en  honor a San Juan (el predicador que bautizó a Jesús),  sino porque su primer mayordomo  se llamó Juan Idelfonso Reyes Santana, tras su muerte asume su hijo Juan Emilio Reyes Muñiz, quien muere en 1972.  El duelo duró dos años y desde 1974 hasta la actualidad organiza la festividad  su hermano Juan Idelfonso Reyes Muñiz,  un hombre colorado que se enrojece más cuando habla y que la firmeza de su palabra ha permitido que la fecha de celebración no cambie. En esta comunidad de mil habitantes  se baila y chupa en nombre de la virgen de Fátima,  San Alejo, Las Cruces, la bajada de los Reyes, pero no precisamente en el día que marca el santoral, lo hacen en  sábado para que puedan volver los que  migraron a Guayaquil y otras ciudades. De esto no se salva ni el festejo de aniversario parroquial.  Esto hace que Los Juanes sea una celebración neta de los lugareños, no hay turistas y por tanto no existen restaurantes ni lugares de hospedaje. Recién este año el Ministerio de Cultura se enteró de su existencia por invitación de un miembro de la familia Reyes que no se conformó con que esta fiesta quedara fuera del inventario que realizó el Ministerio de Patrimonio Natural y Cultural.

-Esto lo empezó mi familia, pero yo siempre digo: Pueblo de Membrillal esta es su fiesta  y  la fecha se respeta.  Todos los años me molestan que lo deje para sábado que ahí sí se llena el baile y yo digo vengan pues el sábado, atraviesen unas cañas, contraten la música, pero lo que es al santo lo festejamos 23 amanecer 24-, comenta enérgico Don Juan Idelfonso,  cada palabra es como si le llenara de sangre el rostro. Lo apodan Dicho.

Guillermo Reyes, hijo de Juan Emilio, relata que en los tiempos de la epidemia bubónica,  a los muertos se los llevaba a enterrar a Jipijapa porque  no había cementerio, cargar ataúdes por caminos de herradura era tan difícil que algunos quedaban en el trayecto. “Hasta que los habitantes de ese entonces cayeron en cuenta de que en el centro del caserío (donde hoy está la capilla) había un espacio de tierra bendito  y sepultaron a tres angelitos. El 3 de mayo de 1910 Manuel Reyes Santana festejó  allí a la Santa Cruz y en el mismo lugar y año su hermano Juan Idelfonso, que viene a ser mi abuelo,  realizó el 24 de junio la festividad de San Juan, pero sin el santo de yeso, sino con la Cruz presente. Recién en la década del 60  cambiaron la imagen de San Juan que hasta la fecha se venera. La Santa Cruz ya no se festeja sola el 3 de mayo, día en que según la historia fue encontrada la cruz de Cristo, sino cualquier sábado.

-    ¿Por qué visten a la cruz de mujer?
-    Porque es una Santa y las santas tienen vestidos. En toda casa hay una, hace mucho tiempo cuando había más monte que viviendas y el diablo andaba suelto ella era la máxima protección, por eso aún aquí cuando alguien muere en la casa del duelo se cuelga un trapo blanco con una cruz negra.

-    ¿De dónde vienen los Reyes, por qué son tan colorados?
Cuentan que mi abuelo, quien  inició la fiesta vino de Cuenca, yo creo que sus antepasados debieron ser españoles.

-     ¿El baile de las gitanas lo trajo de allá?
Tengo conocimiento que ese baile lo hacían en el cantón manabita 24 de Mayo, quizá allá les llegó de la Sierra, en Membrillal  se hace desde  1912, puntualiza Guillermo, el único de los Reyes que tiene más claras las fechas.

Felícita, hermana  de Guillermo,  lleva más de 30 años animando la fiesta. Es quien micrófono en mano presenta a las gitanas, anuncia a los padrinos y madrinas, rinde cuentas  de los aportes recibidos que pueden ser 50 centavos, tres dólares, una sardina para la caña encebada, una gallina para enterrarla como parte de los juegos populares que anima el 24 de junio con la colaboración de nietos de su tío Dicho. También es colorada.

La fiesta es de todos sí, pero quien toma al toro por los cuernos para que no muera es la familia.   La víspera de San Juan, a las siete y cincuenta  de la noche encontré en la gasolinera de Sancán a Jorge Luis Reyes, hijo de Don Guillermo. Llegaba de Guayaquil y fletó una camioneta con cajón de madera para que lo lleve a Membrillal. Él sabe que encontrar un carro que ingrese al pueblo, pasada la una de la tarde,  es cosa de la Divina Providencia.   Le pedí que espere un momentito para entrar con el fotógrafo que viajaba  en un auto desde Portoviejo y que no conocía el camino, argumenté que le daríamos un aventón. Le dijo al chofer que  en ese momento ya no necesitaba sus servicios. A los 20 minutos volvió a fletarlo, lo importante para él no era ahorrarse ocho dólares, sino llegar  a tiempo con su guitarra a la procesión, para eso y sólo eso pidió permiso en su trabajo donde es nuevo. Aguantó las cuatro horas de viaje que lo unen y separan de Manabí.
Por esos minutos de espera, Jorge  no alcanza a bañarse el cansancio. Se une a mitad de procesión, a los Reyes del Ritmo y sus  cumbias, guarachas, pasacalles o sanjuanitos.  Su padre alegra con la guitarra, junto a Pastor Barcia, su tía Felícita, su mamá  Solanda Zavala, Marzo Pincay y Anselmo Pincay  cantan y gritan: Viva San Juan, Viva la Santa Cruz y sus padrinos, Viva el Mayordomo.
Los devotos portan arcos de  papel de seda que exhiben en cartelitos la frase RECUERDO DE LA MADRINA. El prioste enciende cohetes en una botella que al explotar hacen aullar los perros. Padrinos y madrinas portan  las andas vestidas con flores artificiales.  Caminan con las velas derritiéndoseles en las manos, una madrina o padrino de San Juan y uno o una de la Santa Cruz (son ocho en total) realizan en sus casas velorios. En menos de una hora brindan canelazo, chicha de maíz (lo que más se cultiva en este pueblo donde más del 90 por ciento de habitantes se dedica a la agricultura), bailan al son de las guitarras.  Luego avanzan por las calles de polvo, en cada vivienda donde encuentran cirios encendidos, los Reyes del Ritmo  interpretan una canción. La gente se emociona  al ver sus santos llegar a la capilla. Las gitanas amarran los caballitos a su cintura.
***
Sin ser exclusivo el baile de las gitanas  también es asunto de familia, actualmente la cabeza  principal es la Miquita Consuelo. Este año, por ejemplo, entre las bailarinas constaban sus hermanas Margarita de 69 años, Teresa de 61, su  nieta  Gabriela Reyes,  de 17.

“Yo empecé a bailar a los nueve años,   mi hermana Olaya también gitaneaba, nos enseñó nuestra madre Luz Martina Reyes, nuestra  abuela Dolores Anathalia Muñiz que era mamá de Juan Emilio Reyes. Ellas fueron fundadoras de esto junto con Dorila y Carmen las hermanas de Juan Idelfonso, el primer mayordomo.  También gitaneó mi tía Petronila que ya falleció, las hijas de Juan Emilio y la señora Rosa Ele…”, interrumpo el relato de la Miquita antes de perderme en el árbol genealógico.

-    Siempre tiene que ser alguien de la familia
-    No
-    Entonces, ¿por qué no hay bailarinas ajenas a los Toala o a los Reyes?
-    Es que ya nadie quiere gitanear, yo invito, pero las muchachas tienen vergüenza.
-    ¿De qué?
-    De qué le toquen la nalga, pues.

No importa si es día, no importa si es noche, Anazario Reyes pasa largo en una cuja.  Está enfermito, dice su familia, porque se fumó la vida. Parece que por nacer  en 1912 le han colgado el cartelito: caducado.  Le hablo de Los Juanes y se le despierta la memoria, pide que lo ayuden a sentar .  “Yo me embadurnaba la cara y los brazos con tizna de olla, les tocaba el rabito, también hacía sonar las campanas de los caballitos diciendo que eran  güevitos. Los mirones me animaban ¿de dónde ha salido este negrito, acaso de Esmeraldas?.  Al final del juego los presentes me pagaban para que yo les permitiera bailar con una yegüita”.

-¿Cuántos años participó como negro?
- Bastante que ya no me acuerdo, responde alzando los brazos, su hijo que nos observa  asegura que fueron más de 40.
-¿Y por qué se retiró?
-Porque las yegüitas mozas empezaron a matar la diversión del juego, no se dejaban tocar. ¿Y dónde van a sacar esto que le estoy contando?
-En una revista que se llama Mundo Diners
- Que sea rápido niña, porque ya pronto me acabo y quiero saber que la fiesta quedará escrita, que no morirá.  Anazario me apreta las manos, hace frío y las tiene calentitas.


***
Todas las gitanas han echado suertes.  Se dirigen al centro de la pista para matar al toro y darle a probar a los que no alcanzaron presas.
Y los señores mirones
De mí no se han de quejar
Le daré la menudencia de mi toro
El bofe y el cagalar

Es casi medianoche,  San Juan y la Santa Cruz salen al último paseo identificado como la entrega porque padrinos y madrinas ceden sus puestos a otros devotos. Se  despiden bañándose con talco y fragancias,  en este rito la colonia de caballito es un clásico.

 

Este trabajo corresponde a la celebración de la fiesta en el año 2010. Se publicó en junio de 2011 en la revista Mundo Diners, mas en necesario puntualizar que el año pasado ya no se efectuó el baile de las gitanas,   tampoco asomó por el pueblo gestor cultural alguno.

Vamos tras las historias

•1 febrero, 2012 • Dejar un comentario

Taller progresivo de Crónicas

•1 febrero, 2012 • 2 comentarios

(para principiantes)

Orientado a estudiantes de periodismo, periodistas, fotoperiodistas, lectores con inquietudes narrativas y cierta práctica en el ejercicio de la escritura.

Hablar de crónica periodística en Manabí es hablar de una confusión. Y por contradictorio que parezca algunos periódicos han posicionado la idea de que una crónica es cualquier nota informativa  sobre hechos de sangre (sucesos – policiales).
Otros mitos señalan a que  las crónicas se escriben solo en primera persona, y que es necesario abundar en metáforas y adjetivos. El taller, noventa  por ciento práctico, apunta a trabajar las ideas hasta obtener un relato periodístico potencialmente  publicable.  Cada encuentro será la oportunidad de pulir, de enriquecer las historias de los participantes.

Se socializará material bibliográfico (textos de cronistas clásicos y contemporáneos), habrá ejercicios , técnicas de escritura, mas lo esencial es la práctica, el desarrollo de un tema.

El taller será la trilogía
•    Trabajo de campo
•    Trabajo sobre la estructura del texto.
•    Trabajo en depuración del lenguaje.

Primera fase
Febrero – marzo
Sesiones presenciales y online
Grupales – personalizadas

Los espero….
Informes 094169960

cronicasdetaller@gmail.com

Y cuando ya no se está

•5 enero, 2012 • Dejar un comentario

Hoy, viendo a lo lejos el mar desde mi pedacito de ventana,  me asaltó la mala costumbre  de pensar que otro tiempo fue mejor, de extrañar,  luego empezó a colarse una tonta culpa,  fría como este aire acondicionado ¿será que te pasaste a la zona cómoda Diana?

Entro al Facebook  para ver qué onda con los colegas, a propósito del Día del Periodista Ecuatoriano.  Hablan del cáncer de los presidentes de Latinoamérica y especulan, anhelan que le llegue el turno a Correa. Otros aún trasnochados cargan en mente a Chucky Seven.  No faltan los saludos clichés llenos de ética,  escritos por quienes  muchas veces han vaciado de sentido esta palabra.

Y surge el deseo

Quiero estar ahí

luego la pregunta ¿Dondé es ahí?

¿Medios públicos (estatales – gubernamentales) o privados (oposición)?

Yo, que al menos me conozco en esa partecita, sé que no podría marchar para defender una causa en la que no creo, tampoco ocultar la corrupción de funcionarios públicos, no podría callar que las carreteras están ‘ de lujo’, que ya hay medicinas en los hospitales del IESS, menos el despilfarro de los recursos en la publicidad gubernamental …. y así una larga lista que en el mejor de los casos  son los ingredientes para un periodismo de excelencia, en el peor convierte a los periodistas en militantes de uno u otro bando, que disparan  balas  (des)informativas.

Pero como el oficio me apasiona pienso emprender con  un producto que tenga todo eso que en los medios no me han dejado ..y  aparece la  incertidumbre:  una ley de ahí viene el cuco.

El fracasismo, como dice un amigo que  también extraña esa calle, se me va instalando. A tiempo se cruza una historia y la persigo como Alicia al conejo blanco, quizás la mande a una revista que se guarde el derecho de publicarla y pagarla cuando le de la gana,  con la clara advertencia de que  a efectos legales no se responsabilizan del contenido….al final para  los autoexiliados nos quedan los blogs y esa extraña satisfacción de no claudicar.

El regreso a casa es maravilloso

•7 agosto, 2011 • 1 comentario

Me regalé un día de agosto para mirar el camino que conduce a casa.  La existencia me regaló un sol poderoso, lo menos que puedo es compartir algunas postales de ese bosque seco de 12 kilómetros  que  lleva a la parroquia Membrillal -Jipijapa (al sur de Manabí).

Panal de avispas llamado moquiñaña



Los cómplices miserables de Abdón Calderón

•1 julio, 2011 • Dejar un comentario

Manta. Yo no olvido un día de reyes, ese  6 de enero de 2005 en que  un rey vago me arranchó la mochila con cuadernos, un libro arcaico sobre radiodifusión que un profesor de la Facultad de Comunicación  se ofreció a prestarme,  artesanías  para obsequiar a tres amigas, medicina homeopática, y un celular Alcatel que me regalaron en Navidad. Seguro que al abrir la mochila   el telefonito fue lo único que  emocionó al Negro Pega, así dijeron que se llamaba (no sé si vive ) .

Ni con el parte policial, el profe comprendió  que no me interesaba quedarme con su manual sobre uso del casette y otros desusos. Volví al parque del avioncito militar que tiene  cara de tiburón  y pegué un cartel en el que pedía me devuelvan el libro . El dueño de una tienda, que resultó colega del profesor, con voz de radio AM me dijo que el ladrón quería 20 dólares, que si los dejaba en su negocio al día siguiente podía pasar retirándolo. Yo amante de los buenos libros, y enemiga de estas transacciones, me negué.

El tiempo pasó…el tendero radiodifusor siguió parloteando en la radio.

El profe radiodifusor siguió presionando por su manual.

Me adentré en el Valle de los Miserables (oficialmente tiene el nombre pretencioso de    Abdón Calderón)   y conocí a las niñas esposas de varios delincuentes, supe que también tienen sus apodos. Una llamada “La óreo” narró cómo todos los cuadernos y   “cosas raras”  quedaron tirados por cualquier esquina.

- Se pensó que no servían, hasta que apareció su cartel, pero como usted se negó a pagar ya ni sabemos qué pasó con ese libro finito.

Meses después, en el barrio La Dolorosa,  unos repartidores de agua me preguntaron: ¿usted es la que  busca un libro viejo en El Valle?

Ellos me contaron que El Negro Pega pedía cinco dólares, pero que el dueño de la tienda les dijo que yo no quería pagar esa cantidad. Los 15 dólares restantes eran la comisión del tendero.  Recuperé el libro, terminé con la presión de profe, pero me duró varios días el cargo de conciencia de haber negociado.

En ese mismo sector, paso obligado para la comunidad universitaria, dos tipos intentaron violarme, amenazándome con un machete. Estaban furiosos porque  no tenía aretes, celular,  ni 25 centavos. Obvio, por eso caminaba.

Todo esto me ocurrió antes del Gobierno de Correa, aclaro nada más para que no me cuenten en las famosas estadísticas.

En este mismo sector implementaron la Unidad de Policía Comunitaria (UPC), en este mismo sector  dispararon en el 2009  a Silvia Macías, quien estaba por concluir  su internado en el hospital Rafael Rodríguez Zambrano. En este mismo sector, en lo que va del año, he presenciado tres asaltos ( dos con cuchillos, uno con pistola)  dentro de buses de la línea 4;  donde los dejan subir sin problemas. Los  delicuentes se refugian en su valle de cómplices, allí donde siempre tarde  las luces  roji azules de la policía dan vueltas.

 
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